Por: Josemaría León Lara Díaz Torre

Durante el gobierno dictatorial de Iósif Stalin en la Unión Soviética, aquel llamado históricamente como “el sepulturero” (ya que cerca de cuarenta millones de personas murieron bajo su yugo), dijo: -“Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística”.

Por más malévolo y ruin que parezca, el “Camarada Stalin” no estaba tan alejado de la realidad. El sexenio pasado como consecuencia de las acciones del gobierno de Felipe Calderón en contra del crimen organizado se habla de un poco más de cien mil muertos. A la fecha, cuando está por cumplir el presidente Peña Nieto dos años de gestión, en los medios de comunicación aún podemos escuchar que la cifra va en aumento. Pero ¿acaso no es más que otra estadística?

Y es que los mexicanos estamos acostumbrados a escuchar cifras en todo, que si somos el país con más obesidad infantil, que si somos el país más violento para ejercer el periodismo, que si nos comparan con los niveles educativos de países africanos, por mencionar algunos ejemplos, tan comunes en pláticas de café un martes por la noche. Aparentemente las estadísticas nos pueden dar aproximados, pero no permiten que veamos más allá. Nos quedamos pensando en la cifra pero no en lo que está detrás de ella.

Espero, sinceramente, que la tragedia de Ayotzinapa no se convierta en una cifra más de una estadística macabra, tal y como fue el caso de los 77 migrantes centroamericanos que fueron brutalmente asesinados en San Fernando, Tamaulipas a manos de un grupo criminal en el año 2010. Y que se haga verdaderamente justicia para todas y cada una de las familias de esas víctimas. ¿Son acaso más importantes 43 guerrerenses que 72 hondureños?

El día cuatro de noviembre de mil novecientos noventa y uno, el ex presidente de los Estados Unidos de América, Ronald Wilson Reagan, durante la inauguración de su Librería y Museo Presidencial (tradición que tienen los ex presidentes de nuestro vecino país del norte una vez que han terminado su mandato), dijo las siguientes palabras: “… I know in my heart that man is good, that what is right will always eventually triumph and that there is purpose and worth to each and every life.» (Yo sé en mi corazón que el hombre es bueno, que aquello que es lo correcto eventualmente triunfará y que existe propósito y valor en cada vida).

Porque en un país donde los medios nacionales prefieren mantener la atención del pueblo hablando de la muerte del hijo de un futbolista, no nos damos cuenta que el Gobierno Federal está logrando verdaderamente “Mover a México”.