Ricardo Vargas

El día de ayer INEGI dio a conocer la información oportuna sobre la situación de la balanza comercial de nuestro país al pasado mes de noviembre, haciendo un enfoque en la variación durante dicho mes y la variación acumulada en los primeros once meses de este año. En una primera instancia, pudiera parecer que el escenario es positivo, pues contamos como país con un superávit comercial de 790 millones de dólares que sobrepasa por mucho al déficit comercial que se registró en los meses de octubre y septiembre de este mismo año.

De la misma manera, al cierre del año pasado se registró un déficit comercial acumulado de (-)13,618 millones de dólares, y para el cierre de 2017 la balanza comercial registró también un saldo acumulado negativo de (-)10,962 millones de dólares.

Explicado de una manera sencilla, un superávit se refiere a un escenario en donde los activos son mayores a los pasivos, en donde las entradas son mayores que las salidas. Y de manera intuitiva, un déficit se refiere al escenario en el que las salidas o los pasivos son mayores a las entradas o a los activos. En pocas palabras, en un superávit se tiene y en un déficit se debe.

Bajo este contexto, podríamos decir entonces que hacia el cierre de este año la economía mexicana parece haber corregido algo, pues ha reducido sus niveles de importaciones y ha incrementado sus niveles de exportaciones, algo que podría sugerir que los productos fabricados en nuestro país son ahora más competitivos en el exterior. Sin embargo, al momento de analizar a detalle las cifras correspondientes al mes de noviembre, podemos observar que si bien hubo una caída en las importaciones, también la hubo en las exportaciones pero a una menor magnitud.

En un análisis mensual, las exportaciones totales mexicanas durante el mes de noviembre registraron una caída del (-)2.9% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que en el mismo lapso de tiempo las importaciones tuvieron una caída del (-)10.3% también respecto a noviembre de 2018. Como resultado de esto, tenemos un balance positivo en la balanza comercial del país, que no necesariamente refleja lo que ha sucedido realmente, pues sí hubo una caída anualizada de las exportaciones totales durante el mes de noviembre.

En un análisis anual, si observamos las exportaciones totales de nuestro país en el acumulado de los primeros once meses de este año, vemos un incremento del 2.3% con respecto al mismo periodo de tiempo del año anterior. De manera similar, en un análisis de las importaciones totales de nuestro país durante los primeros once meses del año se observa una caída del (-)2.1% respecto al mismo periodo de tiempo de 2018.

Es importante en relación a este tema, tomar en cuenta el contexto de la economía mexicana, así como el contexto y la situación de la economía internacional, que es a donde finalmente se envían nuestras exportaciones. Menciono esto porque me gustaría aclarar que un superávit comercial no implica necesariamente una buena noticia ni una buena situación, pues así como podría sugerir que los productos nacionales son competitivos en el exterior, podría sugerir también que la economía nacional va a un menor ritmo que la economía internacional y por eso demanda menos bienes y servicios mientras que el exterior demanda una mayor cantidad éstos. En términos simples, y creo que es justamente el escenario por el cual atraviesa nuestra economía actualmente, un superávit comercial podría significar que nuestra economía está creciendo a un ritmo relativamente menor al que crece la economía del exterior y por ello se ha dejado de consumir en el interior.

Al interior de estas cifras, me llama la atención que las exportaciones no petroleras dirigidas hacia Estados Unidos registran un incremento del 4.8% en su totalidad durante los primeros once meses de este año. Las exportaciones automotrices dirigidas hacia Estados Unidos, por su parte, registran un incremento acumulado anual del 5.9% también durante los primeros once meses de este año, mientras que el resto de las exportaciones hacia el vecino del norte se incrementaron un 4.3% en el mismo lapso.

Esto hace sentido con las cifras de crecimiento económico en los Estados Unidos, el cual se ha mantenido constante y cercano al 2% que para una economía desarrollada es una cifra muy buena. En contraste, en nuestro país apuntamos a cerrar el año con un crecimiento económico inferior al 0% durante este año. Y como lo he mencionado antes en este espacio, esperemos que esta situación sea solamente una curva normal de aprendizaje al inicio del sexenio, como se ha visto en gobiernos anteriores.

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