Aunque la construcción de lo que será el Hospital General de Pabellón de Arteaga sigue suspendida por falta de recursos económicos, está contemplado para que tenga continuidad, sin embargo se tienen que hacer las gestiones ante el gobierno federal para que haya presupuesto específico, manifestó el secretario de Obras Públicas del Estado, Noel Mata Atilano.
“Se está haciendo la lucha con el gobierno federal para gestionar los recursos y que éstos lleguen, con la claridad de que el gobierno estatal tendrá que poner la contraparte”, por lo pronto, aseguró, los proyectos están listos y han sido enviados.
Refirió que en fecha reciente estuvo aquí el director general del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y se comprometió a apoyar con la gestión de recursos para este nosocomio en suspenso desde administraciones atrás, “le hemos enviado los proyectos y estaremos listos para en cuanto nos liberen recursos federales, tener el apoyo del estado a través de Finanzas y de la Coordinación de Planeación”.
De antemano se sabe que en materia de presupuestos será muy recortado tanto en lo federal como en lo estatal, por lo que “esperamos tener recursos complementarios para estar en condiciones de licitar las obras que hacen falta y aprovechar al máximo esas instalaciones hospitalarias”.
GRANDE Y VACÍO. Refirió que particularmente el edificio de ese hospital convertido en “elefante blanco” en Pabellón, fue hecho en su cascarón de grandes dimensiones, sin embargo al momento de ser concluido no podrá ser ocupado en su totalidad, más bien, sería por etapas, ya que tiene que pensarse en su equipamiento, además también se debe pensar en el costo administrativo que eso implicaría. Pero por lo pronto, se debe pensar, dijo, en tener el apoyo de la federación para lograr terminarlo.
OTRAS CLÍNICAS. Mientras tanto, Mata Atilano comentó que se ha trabajado en el mantenimiento y remodelación de hospitales y centros de salud, a fin de que cumplan con las normas que se exigen, además de la adquisición de equipo para renovarlo y actualizarlo, como ocurrió con el de Calvillo en donde se cambió todo el equipamiento, calderas, instalaciones eléctricas, de oxígeno, “se renuevan estos equipos cada 20 años aproximadamente y son obras muy necesarias y se ha valorado todavía más ahora con la presencia del COVID.