Al iniciar una jornada de oración por los adolescentes y los jóvenes que son reclutados por la delincuencia y el crimen organizado, así como por las familias que desconocen en lo que se meten sus hijos, el Obispo Juan Espinoza Jiménez se refirió a la corrupción en que caen muchas personas para acceder al dinero, donde lamentablemente luego pierden la vida.
Durante la celebración eucarística en la Catedral Basílica, el prelado pidió por todas aquellas personas que ostentan un cargo en la sociedad, y dijo que es crucial que todas reflexionen que no se puede servir a Dios y al dinero, es decir, hay que tener cuidado en no convertirse en esclavos por querer conseguir dinero fácil y rápido, a costa de los pobres.
Asimismo, se refirió a la parábola del administrador infiel o corrupto, y dijo que en este ejemplo este personaje es astuto, sabe qué hacer cuando lo descubren y toma acción para reducir las afectaciones y conseguirse amigos. Pero esto es únicamente un caso típico de corrupción y de contabilidad alterada que impera en la actualidad en nuestra sociedad.
Añadió que en tiempos de Jesús, muchos ricos explotaban a la gente que trabajaba en sus tierras, la brecha entre ricos y pobres era inmensa, mientras unos tenían de sobra, otros no contaban nada para el día. Esta situación, Dios no la quiere, desea que las personas caminen juntas, unidas, dialogando y apoyándose entre sí.
De igual modo, agregó que es necesario recordar que nadie puede servir a Dios y al dinero, es decir no hay que aferrarse a las cosas materiales. Aunque al mismo tiempo, Jesús se refiere a la astucia del mal distribuidor por ser creativo, ya que los hijos de las tinieblas suelen ser más listos que los hijos de la luz.
“Ante ello, las personas debemos aprender de esta parábola, ya que nos invita a no cerrarnos ante los problemas, sino ser creativos, sin desalentarnos ni desanimarnos, saber que existen soluciones y más porque sabemos que Dios se encuentra de nuestra parte, porque nuestra seguridad no se encuentra en el poder del dinero ni de la fama, sino en Dios, porque Él mueve todo”.
Finalmente, dijo que también hay que aprender a hacer amigos y especialmente saber compartir el dinero con los pobres, así como prestar servicio a los necesitados, para ganarnos así la salvación gracias al amor que se manifiesta.