Se ha repetido hasta el cansancio que a partir de ayer se vive una “nueva normalidad”, lo que no es más que un sofisma para mantener al pueblo en un ambiente de estrés. Todo en su justa dimensión, que cada quien haga lo que le corresponde y sólo cuidándose para no ser contagiado ni que otros lo sean, pero en lo demás es cuestión de tomar ritmo para que la vida sea la misma de siempre.

Algo similar se dijo en 2009, año en que la pandemia H1N1 – más conocida como influenza – hizo estragos en la salud y economía de los mexicanos. Entonces como ahora hubo medidas de distanciamiento social, los partidos de futbol se jugaron a puerta cerrada, se pidió a los habitantes utilizar cubrebocas, gel antibacterial y alcohol, y al personal del sector salud se le dotó de mascarillas de alta eficiencia así como equipo especial para la atención de los infectados por el virus.

Entonces como ahora, se habló que después de levantarse la bandera blanca se viviría una nueva circunstancia, pero una vez que se retomó el dinamismo laboral, que volvió la actividad deportiva a los estadios y parques, que el movimiento cultural estuvo en los proscenios, quedó atrás esa etapa amarga y la vida siguió su curso, lo que indudablemente se registrará esta vez.

Hay una reacción natural del ser humano ante los problemas que cree no poder resolver, pero que con un poco de esfuerzo es posible. En etapas posteriores a las pandemias hay cuestiones que se elevan a una potencia superior y que si se mira fríamente tienen solución, sólo que hay quienes desean mantener la angustia colectiva diciéndoles que nada será igual, dejando de lado que los ciclos de la naturaleza son los mismos, por lo que se debe seguir adelante sin mortificarse por lo que pudiera haber en el futuro, ya que llegado el momento se buscará cómo resolverlo, por lo tanto no hay que tener una inquietud desmedida y que la ansiedad no se sustraiga del gozo por vivir.

Se debe tener en cuenta lo que señalan los expertos: que cuando el sistema nervioso simpático está en permanente alerta puede producir problemas médicos como asma, enfermedades cardiacas y úlceras, entre otras, además intranquilizarse por el futuro es un tiempo perdido, porque muchas veces resulta que es como se pensaba.

En resumen, la famosa “nueva normalidad” sólo existe en la cabecita de quienes la promocionan, por lo que si Usted, entrañable lector o lectora, tiene que salir a trabajar, estudiar o realizar cualquier otra diligencia, hágala, únicamente tomando las precauciones que los médicos sugieren, como el uso del cubrebocas y gel antibacterial, guardar la distancia y no participar en actos masivos, esto mientras se aleja el virus. Viva su propia naturalidad y no permita que los comentarios negativos le obscurezcan el día.

ES AHORA

Cada época tiene un sector laboral que sobresale, por lo que todo lo bueno y lo mano se le adjudica. En Aguascalientes fue clásico durante casi 100 años que los ferrocarrileros recibieran el reconocimiento de la sociedad como el grupo más importante, económicamente hablando, ya que el ingreso que recibían era superior al común, pero también cargaba con toda clase de sambenitos al calificarlos de dipsómanos, mujeriegos, jugadores y otras lindezas.

La realidad es que, efectivamente, algunos cubrían ese perfil pernicioso, pero no era el grueso de los obreros, varios de ellos dedicaban su tiempo libre a la política, al arte, a ser locutores y cronistas deportivos y hacer negocios.

Sirva lo anterior como una demostración de que no se debe encasillar, nocivamente, a una porción, porque entonces se estaría cayendo en el error, es el caso de los operadores del transporte urbano, a los que se les achaca toda clase de infamias, sin tomar en cuenta que es un grupo superior a mil hombres y es materialmente imposible que todos sean ejemplares, que como dijera aquel, en la Viña del Señor hay de todo.

Cada vez que la Comisión de Transporte Público del Congreso del Estado se acuerda que esa es una de sus funciones, sus integrantes salen a dar clases de comportamiento para los choferes, al asegurar que “nos han llegado reportes” por tal o cual actitud que asumen ante los usuarios, lo que denota que personalmente no conocen cómo está el servicio y que si alguna vez lo utilizaron ya como becarios no se acuerdan como era.

Algo similar sucede en la coordinación estatal de movilidad, donde dicen tener una “lista negra” de seis rutas, al ser las más denunciadas por el público. El encargado del despacho Guillermo Gutiérrez, aseguró que las principales quejas son por el tiempo prolongado entre el flujo de una unidad y otra, no respetar las paradas oficiales y malas condiciones de las unidades.

Estas rutas son: 12, 6, 48, 35, 38 y 33 y que a juicio de esa oficina reciben una calificación de 4.4 a 6.5, por lo que están bajo vigilancia, sin embargo no mencionó si son de los autobuses de fabricación china o de los que ya estaban hasta antes de la “limpia” que se hizo el año pasado.

Lo que es un hecho es que con o sin “nuevo” servicio las condiciones son las misma que con ATUSA, con la salvedad que la promesa de las autoridades fue que con la nueva empresa habría un cambio cualitativo y cuantitativo, pero en los hechos la mejoría es mínima.

Al ser un servicio tan cercano a más de 300 mil personas que lo utilizan diariamente, está permanentemente bajo la lupa, por lo que cualquier falla se visibiliza de inmediato y que por regla general se les achaca a los operadores, al ser el único contacto con el público. Es indudable que habrá faltas que comentan ellos, pero tratándose de rutas y horarios de arribo a los paraderos son obligaciones de los concesionarios o de la coordinación de movilidad, lo que no obsta para que se generalice con este gremio.

El mayor tropezón del trasporte urbano se encuentra en la reducción de unidades, ya que mientras con ATUSA eran 697, en la actualidad son 550, por lo que es normal que tarden más en llegar a los lugares de ascenso y descenso de pasaje, en virtud que deben cubrir rutas que van de un extremo a otro de la ciudad y que incluye la zona metropolitana.

Al ser un servicio tan perceptible, cualquier falla se agranda y que por regla general se achaca a los operadores, con los que tienen discusiones los usuarios, echándoles en cara que por su culpa llegarán tarde a su trabajo o centro de estudios, cuando la realidad es que la responsabilidad está en quien ocupa un escritorio, que a más de un año no ha sabido encontrar la manera de mejorarlo.

Por ello no es casual que la agrupación de operadores sean el blanco de las críticas ciudadanas y del relleno de los medios, como lo fueron en el siglo pasado los “compitas”.

¿POR QUÉ?

Algo anda mal en el Congreso del Estado como para que dos funcionarios dejen los cargos sin explicar las razones de su renuncia. Primero fue el titular del Órgano Superior de Fiscalización de Aguascalientes, el 12 de abril de 2019 y ahora, el pasado 15 de abril lo hizo el Fiscal Especial en Delitos Electorales, Guillermo Rafael Escárcega Álvarez. En ambos casos no hubo una explicación convincente del porqué se fueron sin terminar la tarea. El siguiente paso es designar a los nuevos responsables, que en el caso del área de delitos electorales hay cinco aspirantes: Irma Alicia Rangel Morán, Carlos Aceves Azueta, Oscar Guillermo Montoya Contreras, Guillermo Esparza Martínez y Daniel Omar Gutiérrez Ruvalcaba. De entre ellos la Fiscalía General del Estado seleccionará a tres cuyos nombres y hoja curricular pondrá a disposición del Congreso para que designe al que habrá de ocupar la silla, que concluirá el ciclo del renunciante, esto es, estará hasta el 28 de julio de 2021. Lo que faltó por aclarar es si el nuevo fiscal de Delitos Especiales podrá ser reelecto por un período completo, teniendo en cuenta que en las actuales circunstancias dejaría inconcluso el trabajo que lleve a cabo con motivo de las elecciones que habrá a mediados del año próximo, ya que termina justo cuando empiezan las denuncias de candidatos, partidos y ciudadanos.