Antes que plantear la posibilidad de dar un paso atrás en la reactivación de algunos giros económicos como serían los bares y cantinas, debe hacerse un análisis preciso, pues esos negocios no debe ser satanizados y habrá que ver cuáles son los que pudieran ser punto de contagio para trabajar en lo específico e insistir en la necesidad de que la ciudadanía se haga responsable para acatar las disposiciones preventivas en materia de salud.
Así lo expresó el presidente de la Coparmex, Raúl González Alonso, quien resaltó que a estas alturas, el dar un paso atrás en la activación de las empresas, generaría un impacto económico lamentable, pero sí, se requiere de más participación y responsabilidad ciudadana, y dejar en claro que el cumplimiento de los protocolos sanitarios no es negociable.
Cierto es que se enfrenta una de las etapas más complicadas de la pandemia por COVID-19 en la entidad, por ello se debe insistir en el llamado a la ciudadanía para que acate las medidas preventivas para detener la ola de contagios y decesos, pues el riesgo de volver a parar actividades productivas y económicas es latente y las empresas no soportarían una situación de esas, por lo que la crisis sería más grave aún.
“Es entendible que después de tanto tiempo de pandemia mucha gente esté fastidiada ya y en muchos casos se ha relajado de manera significativa el cuidado preventivo, pero se deben retomar las campañas de difusión para dejar en claro que el peligro es latente y de no atender el llamado del cuidado preventivo, se podría revertir el poco avance que se ha logrado sostener en lo económico en la entidad”.
El presidente de la Coparmex comentó que se desconoce el número de personas y familias que dependan del giro de bares y cantinas, pero el pensar en el cierre de cualquier giro empresarial o de negocio viene a generar conflictos en la dinámica económica, “nosotros no desearíamos que ninguna negociación tuviera que cerrar, pero de persistir el riesgo alguna medida se debe tomar para hacer preservar el bien mayor”.