Jesús Guerrero
Agencia Reforma

TIXTLA, GRO.-Severiano Bello, de 85 años de edad, ha sembrado flores para el día de muertos desde niño y no recuerda alguna otra fecha en la que le haya ido tan mal en la venta del producto.
Sentado a ras del suelo y observando varios ramos de flores de terciopelo que tiene a su lado, Severiano dice que él cree que la pandemia del coronavirus fue un castigo de Dios.
Desde el lugar donde está, visualiza perfectamente la hectárea de tierra en la que están sembradas flores de terciopelo y de cempasúchil.
“Hace un año el ramo de flores de terciopelo lo llegamos a vender hasta en 70 pesos pero ahora lo estamos dando a 40 pesos”, precisa el campesino.
Lamenta que la situación por el Covid-19 llegó a afectar a todos los campesinos de Tixtla.
La esposa de Severiano llega hasta donde ésta él y acomoda los ramos de flores de terciopelo de color rojizo que desde la mañana han estado cortando.
“Ahora si nos va ir muy mal, no saldrá ni para comer”, se queja la mujer, quien tiene casi la misma edad que su esposo.
Achaca las bajas ventas de sus flores a que todos los panteones fueron cerrados.
En estas fechas de 2019, a dos días del inicio del Día de Muertos, las calles adyacentes del barrio de El Santuario ya estaban repletas de personas que llegaban con camionetas comprar flores, recuerda el señor Severiano.
La mayoría de estos compradores eran comerciantes de Chilpancingo, Acapulco, Iguala y de otras ciudades del Estado que adquirían estas plantas para revenderlas.
“Cerraron los panteones y nos dieron en la madre”, reprocha.
Cuenta que en Tixtla mucha gente se ha muerto de el Covid-19, pero que él no tiene miedo.
“Yo solo uso cubrebocas cuando voy con mi esposa al mercado porque nos dicen que si no lo usamos (el cubrebocas) las autoridades del Ayuntamiento nos multan con 300 y hasta 500 pesos”, asegura.
Don Mario, tiene 67 años de edad y desde los 7 su papá le enseñó a sembrar. Desde las 7 de la mañana comienza a cortar la flor de cempasúchil y de terciopelo para el Día de Muertos de el barrio de El Santuario.
“Pero las ventas están flojas, no vemos si en el trascurso de este día venga más gente”, dice.
Cuenta que cuatro campesinos se enfermaron de Covid-19, pero que ya está bien de salud.