En esta temporada de lluvias, la Coordinación de Protección Civil Municipal mantiene una revisión estricta de 100 fincas antiguas, identificadas en la ciudad capital con negocios operando, donde el 30 por ciento de ellas se encuentra catalogado como patrimonio por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y, por consecuencia, no permite la demolición de ninguna de esas estructuras.

Jesús Eduardo Muñoz de León, titular de la coordinación, aseveró que los trabajos de supervisión se centran en reducir los riesgos de desplomes de los edificios antiguos reblandecidos por la humedad y, por eso, se solicitan los peritajes estructurales, de gas y eléctrico, a fin de salvaguardar vidas humanas en riesgo.

Agregó que esos edificios se encuentran en permanente vigilancia porque en ellos acuden regularmente muchas personas y las multitudes, o una alta concentración de gente en esos lugares, no es lo más recomendable, dado lo antiguo de esas fincas.

Uno de los casos más recientes de derrumbes se registró en la esquina de las calles Nieto y Matamoros. De hecho, la Secretaría de Desarrollo Urbano recomendó la demolición total de ese inmueble, tras el peritaje correspondiente.

Existe otro edificio antiguo en condiciones similares en la calle Eduardo J. Correa, en cuya finca hay un negocio de tacos, y se solicitan peritajes anuales para evaluar las condiciones y, sin duda, son muy importantes los criterios que aplican los ingenieros y los arquitectos, quienes trabajan en directo con los dueños. Ellos sólo dan sus informes a la Coordinación de Protección Civil, cabe apuntar.

Al existir un peritaje, la corporación está obligada a confiar en los diagnósticos y revisiones de los profesionales de las estructuras de los inmuebles en los que, actualmente, hay negocios operando.