Imelda Robles y Mariana Quintero
Agencia Reforma

MONTERREY.-Abigail Alejandro eligió que su hija, de siete años, no vuelva a clases de forma presencial en la primaria Francisco Javier Garza Leal, en Ciénega de Flores, Nuevo León, por miedo a que se contagie de Covid-19.

Acompañada de su esposo, José Luis López, cargaba bolsas con útiles escolares recién comprados ayer en la calle 15 de Mayo. Viven en ese municipio periférico y acudieron al centro de Monterrey en busca de ahorrar lo más posible.

«Sí abrió presencial la escuela, pero yo no quise mandarla, era opcional. Porque no vaya a ser que en una de esas se cansen los niños del cubrebocas y se lo vayan a quitar entre ellos mismos.

«En la escuela donde está será una hora de clases presenciales y tiene que estar el padre ahí. O sea, no vas a dejar al niño solo en ningún momento y son cinco alumnos por hora».

Mientras tanto en el centro de Guadalajara, Jalisco, padres y madres de familia abarrotaron las papelerías ubicadas sobre las calles Santa Mónica y Juan Manuel.

«Yo pensaba que mis hijos no iban a entrar a clases presenciales y no estaba preparada», comentó Estela Michel, quien acudió a realizar compras de último minuto para sus hijas de segundo de primaria y primero de kínder.

Otros reiteraron su preocupación por los contagios.

«No quiero que se infecten, quiero que estén bien. Yo en lo particular trataba de nunca sacarlos, pero hablamos con las maestras y ellas dijeron que ya no iban a poder estar en línea como antes, entonces te ponen entre la espada y la pared», comentó Estela Michel.