Hasta donde topen, las pequeñas y medianas empresas proveedoras de la industria automotriz en el estado, se mantendrán activas y sólo se ha enviado a casa a los trabajadores que enfrentan condición especial de salud o son más vulnerables al COVID-19.

El presidente del Clúster Automotriz, Cuitláhuac Pérez Cerros, expresó que para hacer frente a momentos complicados en la economía del sector, se ha llamado a diversificar la producción, pero “del Clúster no más de 5 lo han hecho, el resto dependen de las armadoras”.

Y es que una vez que Nissan, Compas y demás han suspendido actividades por 2 semanas, enfrentan una situación complicada, pues la mayoría no podrá solventar el cargo que implica pagar 200 mil o 300 mil pesos de nómina semanal si no hay margen de utilidad.

Y más allá, la dificultad económica que se avecina para la clase trabajadora que de acuerdo a datos de la CTM, con el paro de las plantas armadoras de la entidad dejarán de trabajar 38 mil personas que generan en nómina 1,780 millones de pesos a la quincena, pero que al recibir sólo la mitad de su sueldo, en la quincena de paro obligatorio sólo se tendrán 890 millones de circulante; habrá que ver la dimensión del daño económico para el estado, pues es recurso que no llegará a los comercios y servicios.

Y la afectación podría ser mucho mayor si el resto de las empresas “satélite” de la industria automotriz también detienen su producción ante esta contingencia sanitaria, que hasta ahora ha podido conservarse con las reservas sanitarias que obligan, como es la higiene permanente en los lugares de trabajo y la revisión de los empleados en general en los filtros de acceso, además de la revisión de la temperatura de manera continua.