Hay que conservar nuestras tradiciones y no perder la espiritualidad de estas fiestas; no dejemos a Dios fuera de casa; no nos conformemos con la cena y regalos, no dejemos que nos atrape el materialismo; hay que vivir las verdaderas posadas que inician en próximo domingo, colocar el nacimiento en familia, y prepararnos para la Navidad con esperanza y sentido de conversión.
Así lo señaló el P. Carlos Alberto Alvarado Quezada, quien llamó a revivir en los niños la ilusión del regalo que les traerá el Niño Dios.
“No hagamos de las fiestas religiosas un desenfreno pagano donde el alcohol sea el principal ingrediente, dejando a un lado los rezos y cánticos. Las costumbres y tradiciones son conocimientos y experiencias, que se transmiten de generación en generación; los niños deben aprender de los adultos y éstos, de los ancianos”.
Comentó que las costumbres y tradiciones pierden fuerza cuando la gente cambia sus creencias, su modo de entender el mundo y el sentido de su vida; entonces se procuran nuevas creencias y prácticas que en ocasiones dañan a la sociedad.
Insistió en la importancia de rescatar el legado de nuestros antepasados.

CENTENARIO. Por su parte, el P. Rogelio Pedroza, vicario de Pastoral, destacó que con motivo de los 100 años de la llegada de Nuestra Señora de Aguascalientes, el obispo José María de la Torre Martín decretó el Año Jubilar que comenzó el pasado 1° de octubre.
Relató que la imagen fue traída de España; la adquirió el entonces obispo de Aguascalientes, Ignacio Valdespino Díaz y llegó el 18 de octubre de 1919.
Con el fin de que la Virgen de la Asunción peregrine por todas las parroquias, se mandó elaborar una réplica para que la original permaneciera en su lugar; mide 2.40 metros de altura y pesa 100 kilos; el recorrido comenzó en el Decanato de Calvillito.