Noé García Gómez

La nueva polémica provocada por el supuesto “desconocimiento” del presidente, de que existía un organismo para prevenir y erradicar la discriminación como CONAPRED, no solo abrió el debate sobre la tentación de desaparecer organismos autónomos construidos para compensar y avanzar en las responsabilidades democrática de nuestro país. Si no que de manera indirecta, López Obrador demostró un olvido y/o desprecio por las figuras de la historia moderna de la izquierda.

El principal impulsor de un organismo contra la discriminación fue Gilberto Rincón Gallardo, cuando en 2001 encabezó los trabajos de la Comisión Ciudadana de Estudios Contra la Discriminación que estaba integrada por 160 personas; de donde surge el documento “La Discriminación en México; hacia una nueva cultura de la igualdad”, documento base para el proyecto de “Ley para Prevenir y Erradicar la Discriminación en México” dicha ley se aprueba en el 2003 y es ahí donde surge el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, organismo que presidio el mismo Gilberto Rincón Gallardo. En mayo del 2008 fue orador principal en la asamblea de la Naciones Unidas donde pronunció el discurso de la “Entrada en Vigencia de la Convención sobre los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo”. También impulsó los organismos para la transparencia.

¿Pero quién era Gilberto Rincón Gallardo? Adquirió renombre nacional cuando fue candidato a la Presidencia el año 2000, destacando por sus posturas reformistas. En el debate de esa contienda pronunció unas palabras que hoy cobran vigencia -con las adaptaciones debidas-, como son las siguientes:

“El verdadero cambio es aquel en el que participa toda la sociedad, todos los sectores productivos, todas las fuerzas políticas, todas las identidades sociales, todos los ciudadanos, el verdadero cambio es aquel que abre espacios para que la sociedad participe en la toma de decisiones que nos afectan a todos… el cambio no puede ser obra de un solo individuo, el cambio no tiene dueño, decir el cambio soy yo, es lo más viejo que existe en la política mexicana, el verdadero cambio radica en no dejar fuera a las minorías políticas, en acabar con las exclusiones, no dejar fuera a todos los que expresan el México diverso, que nadie le quite los derechos a los votantes que perdieron una elección… se ha preparado una trampa profundamente antidemocrática en la que no podemos caer, se nos pretende hacer creer que no caben más que dos posturas, el peligro para un país es pretender cancelar las posibilidades de las minorías, a quienes armaron esta trampa les digo, que millones de mexicanos no seremos jamás ni Foxistas o Labastidistas (hoy quedaría ni Obradoristas o anti-obradoristas), que abriremos por encima de trampas un camino de izquierda democrática.”

Pero su carrera política inicia de joven, Rincón apoyó a Luis H. Álvarez en su pretensión por ser presidente del país, inmediatamente después decide militar en las luchas obreras y sociales encabezadas por la izquierda socialista en México. Compañero del ingeniero Heberto Castillo, de los líderes ferrocarrileros Valentín Campa y Demetrio Vallejo, Rincón Gallardo participó en la fundación del Movimiento de Liberación Nacional, encabezado por el entonces ex presidente

Cárdenas del Río en la década de 1960. En 1964, Rincón Gallardo fue candidato a diputado para el 11º distrito por parte del Frente Electoral del Pueblo (F.E.P), lo acompañaban en aquella ocasión el famoso muralista David Alfaro Siqueiros, el periodista y escritor Renato Leduc (ambos competían por la senaduría del DF) y Valentín Campa, entre otros. Dirigente del Partido Comunista Mexicano y del Partido Socialista Unificado de México, así como del Partido Mexicano Socialista, organización que tras ceder la candidatura del ingeniero Heberto Castillo a favor de Cuauhtémoc Cárdenas dio inicio al PRD en 1989.

Perseguido y encarcelado en 32 ocasiones, siendo, según la revista Época, el mexicano –preso político- que más veces ha estado en la cárcel; algunas por largos periodos, otras ocasiones eran una especie de secuestro que duraban 24 o 48 horas. También se le reconoce, que no fue un dogmático de la izquierda comunista; por el contrario, siempre manifestó la idea de la izquierda pacífica y democrática, al grado de pedirle al líder guerrillero Lucio Cabañas que abandonara las armas.

Contaba con una discapacidad física que lo distinguía y que por la misma, sabía lo que padecían millones de personas en condiciones similares en un país que no pensaba en ellos, un país que los discriminaba. Murió el 30 de agosto de 2008 a los 69 años de edad.

Por lo que, cuando el presidente dice desconocer la existencia de la CONAPRED, lo que demuestra es un olvido y desprecio a una gran figura de la izquierda y la política en general de nuestro país, un olvido y desprecio a Gilberto Rincón Gallardo y sus ideales.