Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, salió ayer del penal femenil de Santa Martha Acatitla con un tambache de documentos bajo el brazo.
Ahí, de puño y letra, iban las súplicas de 663 internas del centro penitenciario. Además, el Ministro recibió las quejas, los reclamos y los señalamientos a las argucias y trabas jurídicas que las tienen tras las rejas, muchas de ellas siendo inocentes.
Sin dudarlo, el abogado coincidió en que hay que replantear la figura de la prisión preventiva oficiosa y justificada para que sea una medida extraordinaria y no para saturar las cárceles.
El Ministro presidente se reunió con 220 mujeres en un sitio que lo definió como «un gran dormitorio con un techo alto».
«Las escuché con toda apertura, se expresaron con mucha confianza, con sinceridad, con mucho sentimiento de las situaciones que están viviendo», dijo tras la visita.
«Comprobé los vicios del sistema penal mexicano que he venido señalando desde hace mucho tiempo. La necesidad de revisar la prisión preventiva oficiosa; de establecer criterios más claros para la prisión preventiva justificada; tenemos que desterrar que haya tantos procesos tan largos y que las personas tengan que estar 10, 15 años presas sin haber sido sentenciadas», lanzó.
Describió el drama de las mujeres dentro de esa prisión, cómo viven un tiempo con sus hijos y del proceso doloroso cuando éstos tienen que irse.
En el diálogo, dijo, escuchó que sus delitos fueron fabricados, que reportaron violaciones al debido proceso y que ya internas han sido blanco de las largas que los agentes del Ministerio Público, policías y juzgados. Del tortuguismo legal.
«Me impactaron todos (los casos expuestos), todas eran historias conmovedoras, muy tristes. Había una chica que ya está sentenciada, que llegó a la cárcel a los 19 años y creo que ya tiene como 20 aquí. Llorando pedía una segunda oportunidad porque su proceso no se llevó bien. Dijo ‘estuve en un lugar donde no debía estar’ y la queja recurrente de muchas era que estaban en el lugar equivocado o con la persona equivocada», narró.
El Ministro aseguró que no recorrió las celdas y que las reclusas prefirieron su apoyo en la revisión de sus expedientes, en el ámbito de sus atribuciones.
Expuso que con la mano de la Defensoría Pública Federal se comenzará a otorgar la ayuda a las internas en sus casos.
El presidente de la Corte estuvo acompañado por su esposa Mariana, por Alejandra Spitalier, secretaria general de la presidencia de la Corte; Fabiana Estrada, coordinadora de asesores de la presidencia de la Corte; Carlos Alpízar, secretario general de la Presidencia del Consejo de la Judicatura Federal, así como Carlos Castaños, Jefe de la Oficina de la Presidencia del Corte.
Al término del encuentro, las mujeres sacaron sus manos de entre los huecos de los muros de celdas y pasillos. Donde se ondea la ropa recién lavada para que se seque.
«No te olvides de nosotras», se oyó del otro lado de barda.
«La reunión fue para ellas esperanzadora», reconoció Zaldívar.

Escucha a Robles
Durante la visita que calificó como histórica, el Ministro escuchó a la ex Secretaria de Desarrollo Social y de la Sedatu en el sexenio pasado, Rosario Robles, quien le entregó documentos en los que cuestiona los vicios de la prisión preventiva oficiosa, sin referirse de manera particular a su caso.
«El caso de Rosario Robles está en manos de los jueces, son los que tendrán que resolver. Expresamente dijo que no se trataba de ella y enumeró los temas genéricos: la presunción de inocencia, la prisión preventiva justificada, no juzgar con perspectiva de género, las mujeres que son sentenciadas simplemente por su pareja, los procesos largos, el tema de los niños y me entregó un documento muy amplio como lo hicieron muchas internas y que voy a revisar más tarde», dijo.
Abrió las puertas de la Corte para apoyar a las mujeres en los casos más significativos, sobre todos en aquellos que llevan largos años sin sentencia.
«En México hay un abuso de la prisión preventiva oficiosa, eso es clarísimo, es un tema que creo debemos revisar, la prisión preventiva debe ser excepcional», sostuvo, tras afirmar que entre el 60 y el 70 por ciento de las mujeres recluidas en el penal de Santa Martha no están sentenciadas.
Y lanzó un llamado a la sociedad involucrada a un diálogo nacional, a debatir sobre la prisión preventiva, que dijo, tampoco ha dado resultados en el tema de la inseguridad.

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