Francisco Rivas
Agencia Reforma

PUEBLA, Puebla.- En un hecho histórico, miles de estudiantes abarrotaron las calles de la capital poblana en busca de justicia para Ximena, José Antonio, Francisco Javier y Josué, los tres universitarios y el chofer de taxi que fueron asesinados el 23 de febrero en Huejotzingo, mientras el Gobernador morenista Miguel Barbosa Huerta afirmó que ya cumplió.
Durante 9 horas, más de 150 mil jóvenes, según cifras de la UPAEP -una de las instituciones de educación superior participantes-, mostraron unidad y poder de convocatoria para llegar a Casa Aguayo.
El mayor contingente correspondió al de los alumnos de la BUAP, quienes desde las 7 de la mañana cerraron vialidades del centro-sur de la ciudad para realizar su recorrido hasta el Zócalo y después al Barrio de El Alto; en segundo lugar, la UPAEP, que junto con otras universidades, paralizó la Zona Esmeralda.
La vanguardia de la marcha llegó a la sede del gobierno de Puebla a las 10:30 horas mientras la retaguardia apareció pasadas las 14:30 horas, cuando los primeros manifestantes comenzaban a retirarse.
Los jóvenes, algunos vestidos de negro, otros con su bata blanca, lanzaron arengas en contra del Gobernador de Puebla. “No somos 5, no somos 100, señor Gobernador, cuéntanos bien”.
También portaron pancartas en las que se leía “Todos unidos y el gobierno escondido” y “no se percibe pero la seguridad mejoró en Puebla: Miguel Babosa (sic)”.
Ya afuera de la sede de gobierno, el Gobernador salió de su oficina para encontrarse con los jóvenes que formaban la vanguardia de la marcha, ante los que admitió la magnitud de la movilización, pero remató: “Sí son muchos, son muchos, pero a mí no me van a enseñar las calles”.
Resguardado por 30 elementos policiacos y acompañado de funcionarios, Barbosa permaneció 15 minutos en la explanada de Casa Aguayo y habló con estudiantes en tres puntos diferentes a lo largo de una valla de más de 30 metros de distancia que se instaló para reguardar la sede oficial.
Al escuchar reiteradamente la demanda de justicia, el mandatario afirmó que él ya había cumplido, ya que tres presuntos responsables del crimen de Ximena Quijano, José Antonio Parada, Francisco Javier Tirado y Josué Vital, ya estaban sujetos a proceso judicial.
Mientras unos estudiantes escuchaban, otros, de los contingentes que llegaban, comenzaron a pedir su dimisión.
“Si no puedes renuncia, renuncia”, gritaron a través de un micrófono, por lo que esa arenga encontró eco con otros alumnos.
“Ya no mientas más, renuncia; nos traicionaste a todos, a hora renuncia”, expresaron mientras el Gobernador seguía afuera.
Una comisión de universitarios ingresó a la sede de Gobierno para sostener un diálogo con el morenista, con quien acordaron la creación de una Fiscalía para la Atención de las Comunidades Universitarias y aumentar el número de elementos policiacos en la entidad.
También la participación activa de los alumnos en el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia, aumentar la vigilancia en el transporte público y el número de policías en todo el estado.
Es la primera movilización de esas dimensiones desde 1964 cuando estudiantes, y otros grupos sociales, propiciaron la renuncia del entonces gobernador Antonio Nava Castillo, y años más tarde, antes de iniciar la década de los 70, también de Rafael Moreno Valle.