Mientras hay negocios que, en las calles más céntricas del primer cuadro de la ciudad se han reincorporado a la actividad comercial, las calles que se van alejando del centro lucen con locales cerrados o en renta; locales en los que poca gente tiene interés, tal vez en espera de que sea notoria alguna reactivación en medio de la crisis económica que ya estaba anunciada y que ahora se padece.
La nueva presidenta de la Asociación de Comerciantes del Centro (Acocen), Perla Romo Sánchez, lamentó que el círculo vicioso en el que se ha caído, por parte de varios comerciantes y de los clientes, hace que “el principal centro comercial de la ciudad no se reactive como ya pudiera estar” y es que, a casi un año de enfrentar los estragos de la pandemia, la mayoría abre tarde los locales y cierra temprano.
Hay quienes tienen la inquietud de abrir más temprano para poder atraer más clientes e, inclusive, cerrar los establecimientos más tarde, sin embargo, el problema es que sigue sin haber clientes, pues, si bien el número de paseantes en el primer cuadro se redujo, los posibles compradores siguen siendo los menos.
“Enfrentamos también un círculo vicioso, pues el comerciante no ve gente temprano por la mañana y por eso es que decide abrir más tarde sus locales; y, por la noche, los posibles clientes se retiran de las calles del centro antes de las 8:00 de la noche, lo que también obliga a que las tiendas cierren más temprano”. Por eso es que ha sido difícil que el comercio regrese a los horarios habituales que se tenían hasta antes de la pandemia.
Para atraer la atención de la ciudadanía, hay establecimientos que han comenzado a presentar ofertas y distintas promociones, pero no han sido del todo exitosas. “Queremos llamar la atención de la gente para que visite lo que es el principal centro comercial de la ciudad y donde es posible encontrar todo tipo de artículos”, insistió.
Romo Sánchez resaltó que la forma de ejercer el comercio también cambió y “nos tuvimos que adaptar pronto”, por eso es que, en la actualidad, muchos negocios ya tienen ventas a través de plataformas o redes sociales. “La opción fue adaptarnos o morirnos; por eso, la opción fue capacitarnos de emergencia y adaptarnos a la nueva forma de vender”.