“No hagamos de los adolescentes y jóvenes, parásitos de la sociedad; nos preocupa el sin sentido de la vida, el que se queden en el hoy, sin visión del futuro, de ahí el reto la educación integral, siendo la familia la principal responsable y luego la escuela, de atender eso”.

Así lo señaló el P. Carlos Alvarado Quezada, quien dejó en claro que la Iglesia no está dormida, pues es constante el trabajo pastoral y acompañamiento de estos grupos poblacionales, ante las asechanzas de la prostitución, vandalismo, alcoholismo, drogadicción; “hay que apoyarlos con labor preventiva y en su caso, con rehabilitación”.

El trabajo pastoral, dijo, nos permite saber qué le duele a sociedad y actuar en consecuencia; hay prioridades, como el matrimonio y la familia, la educación y formación en valores, y la renovación de las parroquias.

Hizo hincapié en que para transformar a la sociedad, hay que apostarle a la educación de los adolescentes.

Advirtió sobre las consecuencias de la cultura del descarte, y el riesgo que corren en este ámbito tanto los adolescentes, como los adultos mayores, de la importancia que dan al poder, al tener, al materialismo y al hedonismo.

“Asimismo, de la pérdida de la alegría de vivir, del alejamiento de Dios; principalmente los jóvenes que no lo incluyen en su proyecto de vida, tanto que muchos fieles sólo se acuerdan de él cuando tienen un problema”.

Destacó que los párrocos tienen la consigna de salir de las parroquias para encontrarse con los fieles y conocer de primera mano los problemas que afectan a las familias, para ayudarlos a superarlos y darles el acompañamiento que requieren.

Finalmente, informó que octubre es el Mes de la Familia, por lo que se realizarán diversas acciones, a favor del pilar principal de la sociedad. Hizo hincapié en que a la Iglesia no sólo le preocupan los problemas sociales, también se ocupa de ellos.