El número de personas mayores de 65 años crece progresivamente y en consecuencia, el envejecimiento cerebral representa un desafío para la biología y la medicina en la sociedad actual, así lo señaló la vicepresidenta de la Asociación Familiares de Alzheimer Aguascalientes, Carolina Bernal López.
En el marco de Agosto, Mes de de las Personas Adultas Mayores, la especialista comentó que el definir el envejecimiento cognitivo normal es complejo, aunque la mayoría de investigadores afirman que el adulto mayor normal, es decir, sin ninguna enfermedad, no tiene deterioro cognitivo.
Por lo tanto, dijo que es un error pensar que una pérdida de memoria en edades avanzadas es un fenómeno normal, es decir, la pérdida de memoria en el adulto mayor no presupone normalidad sino, por el contrario, una enfermedad.
Afirmó que durante la vida, el cerebro presenta una serie de modificaciones estructurales, tanto micro como macroscópicas y bioquímicas, como el descenso del peso del cerebro, así como la disminución del volumen cerebral, atrofia y muerte neuronal, entre otros.
Indicó que junto con la disminución de las capacidades funcionales al paso del tiempo y a la irreversibilidad de las alteraciones que se producen en la vida, existe mayor posibilidad de presentar enfermedades en edades adultas y las claves que rigen este proceso involutivo son de carácter genético y ambiental, es decir, nuestros genes y el entorno que nos rodea, tales como la alimentación, ejercicio, e incluso el lugar en el que vivimos, condicionan la mayor o menor duración de la vida y su calidad.
A pesar de estos cambios, apuntó que un cerebro viejo puede ser un cerebro funcionalmente joven y sano, a través de una facultad extraordinaria del sistema nervioso como es la plasticidad neuronal consistente en la capacidad que tienen las neuronas remanentes para generar nuevas dendritas y sinapsis, lo que mantiene la eficiencia de circuitos neuronales degenerados e incluso hace posible la suplencia de disfunciones por lesiones concretas en otras áreas neuronales.
Señaló que esta virtud, en etapas tempranas de la vida puede tener consecuencias espectaculares, tales como la recuperación completa del lenguaje en un niño con una lesión cerebral que afecta a la zona del lenguaje y se mantiene, aunque en menor grado, durante la vida.