Rubén Torres Cruz

La curva de contagios por COVID-19 no se ha aplanado como asegura el Gobierno Federal y es riesgoso que con una falsa percepción, la población deje de lado las indicaciones de higiene y distanciamiento social exponiéndose durante el regreso a sus actividades a partir del 1° de junio.

Guillermo Ulises Ruiz Esparza Herrera, director del Grupo de Investigación en Nanomedicina de la Universidad de Harvard y del MIT, así como en el Hospital Brigham and Women´s de la misma Universidad donde dirige uno de los grupos de respuesta al COVID-19, enfocado en el análisis e implementación rápida de soluciones tecnológicas para mitigar la pandemia en el norte de EUA, consideró que en México la respuesta federal ha sido lenta y la aplicación de pruebas de COVID-19 muy limitada, por lo que el aplanamiento de la curva de contagios y la clasificación de entidades por semáforos, pudieran no corresponder a la realidad ya que por esas deficiencias se desconoce el alcance real de la pandemia en varias zonas del país.

Explicó que hay en el mundo más de 100 prototipos de vacunas en desarrollo contra el virus y tendrán que pasar una serie de pruebas antes de ser utilizadas para su combate; de ser satisfactorias, su distribución iniciaría a partir del 2021.
No obstante, la vacuna tardaría más en desarrollarse y no está claro si México sería de los primeros países en tener acceso, por lo que la recomendación es que las autoridades planeen estrategias de sanidad y control de largo plazo.

Así, consideró que sin una vacuna al momento de reabrir la economía será necesario implementar dos nuevas estrategias: aplicar pruebas diagnósticas masivas para apagar zonas calientes en las ciudades, antes de que la enfermedad se vuelva a expandir.

También, crear una unidad especializada en trazabilidad de contagios, que identifique rápidamente focos, rutas y contactos de las personas infectadas para su breve contención, “algo similar a una policía o un grupo de detectives médicos”.
Sería temporal mientras llega la vacuna, pero fundamental para proteger la salud de la población y evitar nuevos brotes que desencadenaran una segunda cuarentena o parálisis económica generando un daño mayor.

Igualmente, planteó equipar y proteger mejor al personal de salud, así como prever y planear para las dos siguientes oleadas de COVID-19 que vendrían si no se toman las medidas necesarias, alrededor de los bimestres octubre-noviembre 2020 y febrero-marzo 2021; pidió recordar la experiencia pasada, ya que en la pandemia de 1918 la segunda oleada del virus fue la más mortífera debido a la relajación de medidas.

Consideró que las decisiones futuras que determinen las autoridades actuales, sean emitidas con base en datos y recomendaciones científicas de múltiples áreas, no sólo de salud, por lo que recomendó la creación de comisiones especiales para la identificación e implementación de soluciones, en las cuales se reclute a las mentes más brillantes en cada estado con experiencia en diferentes frentes como son profesionales de la salud, economistas, matemáticos, ingenieros, empresarios, especialistas en movilidad urbana entre otros, ya que existen muchos retos por resolver y se requerirá de una visión multidisciplinaria.

Finalizó proponiendo 5 ejes o comisiones de acción interconectadas:
· Salud,
· Economía,
· Sociedad y Ética,
· Gobierno y Políticas Públicas,
· Urbanismo y
· Movilidad
Algo similar a lo establecido en el estado de Massachusetts, donde es partícipe.