Las ejecuciones registradas esta semana en el estado, han generado profunda preocupación entre el empresariado de Aguascalientes y deben ser motivo de actuación más puntual de las autoridades y mayor observancia del conjunto de la población, señaló Roberto Díaz Ruiz.

El vocero de la Mesa de Seguridad para el Estado, dejó en claro que no podemos ni debemos acostumbrarnos a ningún tipo de violencia, pero mucho menos a la que está cobrando vidas, como hecho derivado del enfrentamiento de grupos delictivos.

Sostuvo que todos sabemos que el problema es el conflicto que hay entre dos bandas que están peleando por la plaza en Aguascalientes, lo cual representa una realidad muy lamentable y triste para la sociedad en general.

En entrevista, reconoció que hay comunicación entre la población y los representantes de los diferentes sectores con las autoridades, que éstas trabajan en estrecha coordinación y que los esfuerzos se han reforzado.

Sin embargo, sigue faltando algo y ese punto es el que hay que encontrar entre todos, porque desde la persona más modesta en la entidad, hasta la más encumbrada, pueden ayudar a que ese “algo” salga a la luz.

“Y es que no es problema únicamente de las autoridades, sino que la denuncia ciudadana es una gran herramienta para hechos que ocurren en entornos muy específicos en los que no puede estar permanentemente la policía, pero que sí son advertidos por vecinos”, agregó.

Consideró que hechos atípicos en las colonias y comunidades, que involucran a personas con perfil desfasado o sospechoso, son tipos de denuncias que la sociedad debe hacer, con toda responsabilidad, para alertar a quienes no están viendo ese punto específico.

Lo más cómodo, dijo, es exigirle a la autoridad que se haga cargo de todo cuanto sucede, y si bien es su obligación hacerlo y proporcionarnos a todos el entorno para la subsistencia segura y tranquila, en esta tarea todos debemos colaborar.

Finalmente, recordó que Aguascalientes se mantiene dentro de los tres estados del país con mayores índices de seguridad, sin embargo es un deber de todos los que habitamos la entidad no confiarnos y en cambio, coadyuvar a que esa condición no se pierda.

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