“Debemos ser cariñosos con nuestros abuelos, regresarles un poquito de lo mucho que ellos nos han dado…día a día, los adultos mayores van teniendo situaciones de enfermedad, pérdida de la memoria, temas de motricidad, etc., merecen nuestra atención y cuidado, lo cual implica ser pacientes con ellos pero además considero que debemos capacitarnos para poderles brindar un mejor cuidado en la enfermedad, por ello es necesario hacer de su última etapa de vida la más bonita y placentera hasta el final de sus días”, es lo que comentó Blanca Iveth Rodríguez González, una joven mujer que ha dedicado gran parte de su vida a brindar ayuda a los adultos mayores, poseedora de un corazón generoso que se rompe en mil pedazos cada vez que presencia una historia de abuso, maltrato, abandono o la pérdida de un abuelito.

“Ayudar a los adultos mayores llegó a mi vida por casualidad, es decir, a través de una imagen de whatssap, recibí una lista que enumeraba las necesidades de adultos mayores que viven en el asilo “San José”, esa imagen la envió a mi celular un sacerdote, amigo de la familia. Yo creí que era algo que él estaba encabezando y quise ayudar, después me enteré que él solamente reenvió compartiendo la información, pero a partir de ese momento surgió en mí la inquietud por ayudar a los adultos mayores y empecé a compartir también la información entre familiares, amigos y conocidos para poder completar esa lista de apoyo”, señaló.

“Me doy cuenta que la gente se empieza a unir a esta gran labor, donde además investigué quiénes integran el asilo San José”… Blanca Iveth, con lágrimas en los ojos y voz quebrantada, comenta que fue muy fuerte y triste para ella enterarse que las internas han sido canalizada por el DIF, ya que son mujeres que están en abandono, que sufrieron algún tipo de maltrato, peor aún hay casos desgarradores donde se sabe que sus mismos familiares las maltrataban, explotaban y abusan.

La joven altruista comparte una triste anécdota, a través de la cual señala: “Una amiga que tiene pastelería se ofrece a llevar un pastel a cada abuelita en el día de su cumpleaños, al llevar el primer pastel, la primera cumpleañera desafortunadamente se puso malita en días previos y falleció, lo cual me hizo reflexionar en que los adultos mayores no tienen el tiempo suficiente para esperar que llegue la ayuda. Es triste saber que nadie hace nada por ellos y que muchos mueren esperando, no sólo apoyo, sino la última palabra de aliento, una muestra de afecto o la despedida de un ser querido”.

Respecto a lo que todos podemos donar dijo: “Se ocupan muchas cosas, desde pañales hasta comida y productos de limpieza, sin embargo hay cosas muy sencillas que ellos piden, que ni siquiera uno imagina. Fue inevitable llorar al empezar a leer la primera lista de necesidades que solicitaban los abuelitos de un asilo en Pabellón de Arteaga, eras cosas como un tinte de cabello, una crema hidratante para el rostro, cosas tan sencillas que como un shampoo, una loción, un jabón, etc., pues ellos quieren verse bien, seguir cuidando su piel y su higiene”-

Blanca asegura que la población, erróneamente cree que necesitamos ser ricos para poder ofrecer ayuda, pero no es así, pues con cosas tan sencillas podemos hacer felices a los abuelitos y satisfacer sus necesidades básicas.

Considera también que ha sido muy afortunada al contar con el apoyo de asociaciones como MEMAC (Asociación de Mujeres Empresarias) que se ha unido a las campañas de ayuda al adulto mayor, brindando donativos como frazadas, despensas, productos de limpieza, colectas de dinero en efectivo y más. Asimismo, se obsequiaron regalos personalizados a manera de kit para cada abuelito, pues el objetivo era ayudar a varios asilos y así fue, se hizo una gran campaña de apoyo que benefició a un gran número de adultos mayores, el pasado mes de diciembre.

En su andar, Blanca ha encontrado muchas otras más personas que necesitan ayuda como es el caso de un padre de familia de oficio payasito, quien a través de facebook publicó que cambiaba su ropa por comida, al respecto comentó: “No sabes”…Blanca hace una pausa, sus ojos se humedecieron nuevamente, la voz quebrada reflejó su sentir, recupera su voz y dice: “Me movió muchísimo, le marqué y le pregunté acerca de sus necesidades. Él me dijo que no esperaba una respuesta así y a través de la ayuda que le pudimos brindar se sumaron muchas personas más y así pudo llevar alimento a su hogar”. Al igual que esta obra altruista, contactó a una trabajadora de un comedor industrial con una fundación que dona comida a personas en situación de calle.

Sin duda, ella ha sido un canal de ayuda para un sinfín de personas y su mejor paga es la sonrisa y el agradecimiento de las personas. “Me apoyo en lo que siente mi corazón, siento algo inexplicable pero bonito, al ver que con pequeñas acciones he podido transformar, aunque sea por un instante, la vida de esa persona y lo único que puedo decir es que no soy la mejor mujer del mundo, pero lo que hago jamás lo he hecho con el deseo de recibir algo a cambio, pues a mí me gusta contagiar a otros del amor al prójimo”, declaró.

“Al final del día me siento con un peso menos, hoy pude ayudar a alguien y día a día es levantarme con un nuevo reto, jamás pensé que me provocaría tanta satisfacción ayudar a alguien, por lo que mi propósito para este año es crear una fundación para los asilos y casas de asistencia para adultos mayores, pues en el año 2030 la población de tercera edad se duplicará y sería muy grato empezar a trabajar por ellos”.

Finalmente, dijo: “El 2020 fue un año muy difícil, con demasiados retos que nos enseñó a darnos cuenta de qué estamos hechos, nos ayudó a enfocarnos en cosas menos superficiales, nos sacudió y lo que nos hace reflexionar es que la salud debe ser primordial. “Vivimos en el egoísmo, sólo viendo las necesidades propias y eso lleva a la sociedad al retroceso, el avance se da cuando las personas se apoyan unos a otros y cuando hay una leal competencia, por eso creo que es momento de reforzar la ayuda a la población más vulnerable, seamos solidarios sin divisiones”.

UN DÍA una gran persona me dijo: “Lo único que pido en la vida es que cuando yo llegue a la etapa de la vejez, alguien me cuide con tanto amor y tanta paciencia como lo he hecho yo”, sin duda fue algo que me conmovió y ha dejado una gran enseñanza en mí”.

Para informes y donativos pude usted llamar al 449 213 30 60 con Blanca Ivett, quien infinitamente agradecerá su apoyo a beneficio de los adultos mayores.