Un flagelo que lastima por demás en la industria de la confección local, es el cierre de empresas del giro al no estar en condiciones de trabajar, al menos por el momento y que se desconoce si pronto volverán a tener actividad y con esto la pérdida de empleos, además de saber que pocos podrán ser ayudados por los gobiernos que han enfocado recursos a lo prioritario que es la salud.
Esto lo dejó de manifiesto Enrique Castorena Rodríguez, presidente de la Asociación de Empresarios de la Industria del Vestido y Textil (Aseinvet), quien comentó que al menos “10 talleres que se dedicaban a la fabricación de uniformes de todo tipo están ahora cerrados”.
Refirió que a las fábricas todos los días llega gente en busca de trabajo “de lo que sea”, hay quienes no saben hacer lo que en un taller de costura, sin embargo dicen estar dispuestos a aprender o si es necesario empezar desde barrer, “eso es lastimoso, porque además no estamos en condiciones de pagar más empleados, hay quienes han despedido o bien turnan los días laborales para evitar esa situación”.
La situación para este sector es complicada, porque si bien como empresarios habrá quienes se vean en la necesidad de cerrar sus fábricas o negocios y en un futuro reconvertirse e inclusive abrir otra empresa, no es tan fácil, menos cuando se trata de dejar a gente sin fuente de trabajo y al no haber flujo de efectivo, todo está para pensarse.
Es probable que haya quienes quieran reinventarse, cerrar su empresa y cambiar de giro, “podemos tener muchas buenas ideas para hacer negocio, pero se necesitan recursos y clientes, y los clientes en estos momentos están siendo bien cautelosos”, por eso son la bajas ventas en el comercio al menudeo y al mayoreo.
Al menos en lo que respecta a las prendas de vestir las ventas se han reducido de manera muy notoria y por eso también la baja en la producción, y con esto se afecta a una cadena interesante como son los fabricantes de telas e hilos, botones, cierres y demás insumos que se utilizan en la confección, “no tenemos ventas, bajamos la producción, compramos muchísimo menos a nuestros proveedores y en toda esta cadena se deja una estela de desempleo”.