En este tiempo de canícula, que son los días más calientes del año, la Dirección de Regulación Sanitaria del Estado ha suspendido un promedio de 10 establecimientos semanales relacionados con alimentos preparados, llámese queserías, pollerías, carnicerías, restaurantes, fondas, tiendas de gorditas, entre otros.
Octavio Jiménez Macías, titular del área, aseveró que la identificación de puntos críticos y de riesgo sanitario es posible por las denuncias ciudadanas, ya que el actual padrón por verificar suma 40 mil establecimientos, y uno de los puntos críticos detectados en restaurantes se halla en las salsas, ensaladas y productos lácteos.
“Un ejemplo de los productos echados a perder son las salsas, en una de ellas se encontraron seis millones de unidades de coliformes, esto es prueba del serio problema de contaminación que se tiene en esta temporada de calor, la más intensa de todo el año”, recalcó.
Otro rubro preocupante son las queserías y cremerías, se han suspendido 25 negocios en el año, donde Calvillo es uno de los municipios en la mira de Regulación Sanitaria, porque los productores no quieren utilizar pasteurización, pues le cambia el sabor a sus quesos y con ellos genera problemas serios en la salud humana y hay quejas de estados vecinos como Zacatecas y San Luis Potosí.
Por ello se trabaja de modo cercano con los elaboradores de alimentos para que mantengan estos productos en refrigeración, que expongan sólo cantidades pequeñas a los comensales, y que el sobrante sea desechado y no se utilice con los demás clientes para evitar contaminación y que se echen a perder.
Otro de los problemas vigentes se relaciona con los sistemas electrónicos de administración de nicotina (vapeadores), los cuales están siendo vendidos en todo tipo de tiendas como abarrotes, ferreterías, tlapalerías, fruterías, cuyos productos se dejan a consignación en todos los lugares por parte de los propietarios que saben que este artículo está prohibido en el país.
Por ello se realizan barridos completos en el estado de Aguascalientes y cada vez que se aseguran los vapeadores, los establecimientos comerciales deben pagar multas que oscilan de 200 a 300 UMAS, lo que implica un desembolso importante para el comerciante, puntualizó.