Nissan Mexicana anunció ayer que la suspensión de sus trabajadores continuará por lo menos hasta el 30 de abril, de ahí que tan sólo de sus plantas locales son alrededor de 7 mil sindicalizados, pero al sumar las empresas satélite que son proveedoras de insumos o servicios, se llega a más de 38 mil obreros que permanecerán en descanso obligatorio y con al menos la mitad de su sueldo y prestaciones.

La ampliación en la suspensión del descanso en la industria automotriz, se ha dado ante el llamado del Gobierno Federal que marcó que las operaciones de sectores no esenciales deberán mantenerse inactivos hasta la fecha citada, en virtud de la contingencia por el COVID-19.

Rogelio Padilla de León lamentó esta situación necesaria, por lo que una nueva negociación se tendrá que realizar en esta misma semana, pues además del salario del 50% y prestaciones, se verá la posibilidad de que haya un adelanto en el reparto de utilidades, “pero son temas que tendremos que definir”.

Cabe mencionar que la primera etapa de suspensión para las plantas A1, A2 y Compas comenzó el 25 de marzo pasado y se tenía programado concluir este periodo al 14 de abril, no obstante, en atención a la política de salud actual, se determinó alargar este descanso obligado al menos hasta el 30 de abril.

Los trabajadores del ramo automotriz de las distintas empresas proveedoras y prestadoras de servicio que son parte de esta cadena de producción automotriz oscila en los 50 mil de obra directa, más otros aproximadamente 25 indirectos, que si bien no todos han suspendido actividades, llegado el momento la crisis económica será fuerte.

Padilla de León comentó que ya de por si en esta quincena se han reportado bajas ventas en distintos establecimientos, pues al recibir los trabajadores el 50% de su nómina, no todo lo destinan al gasto, menos cuando se habla de fomentar un poco el ahorro para hacer frente a necesidades venideras para cuando la crisis de salud se agudice.