La muerte prematura ocasionada por enfermedades derivadas de la obesidad, es la razón por la que este problema de salud pública preocupa a los especialistas y autoridades locales de Salud; este padecimiento sigue creciendo exponencialmente, de modo que estiman que de no detener esta tendencia, en tan solo 10 años, nueve de cada 10 mexicanos la padecerán.

El incremento de obesidad entre niños menores de 10 años inquieta especialmente, puesto que como no se considera una enfermedad, los tutores no llevan a los menores al médico sino hasta que aparecen complicaciones como diabetes, hipertensión, males cardiovasculares e incluso embolias.

Si bien estos padecimientos son más comunes entre los adultos, cada vez son más frecuentes entre menores de edad que han padecido obesidad por largo tiempo, sin recibir ninguna atención médica preventiva o correctiva.

El Dr. Antonio Hernández Jiménez, coordinador de Prevención y Atención a la Salud, refirió que la consulta por las enfermedades típicas de la infancia se han reducido considerablemente, como la gastroenteritis, deshidratación, neumonía, porque han sido controladas con los sistemas de vacunación y atención preventiva.

No obstante, la obesidad afecta a tres de cada 10 niños, por lo que es necesario que sus padres los lleven a recibir atención médica por este motivo.

Los adipocitos (grasa en el cuerpo) liberan sustancias altamente tóxicas y agresivas que ocasionan diabetes, hipertensión, ataques cardiacos, cáncer o formación de ateromas (grasa dura) que pueden irse al cerebro, pulmones y corazón.

Por esta razón, se considera que la acumulación de grasa en el área abdominal y/o toráxica (más de 90cm de cintura) es la más peligrosa; además, las personas delgadas que incrementan su circunferencia de cintura están en el mismo riesgo de enfermarse, que los pacientes con obesidad.

El doctor Hernández recomienda a quienes presenten algún nivel de sobrepeso, obesidad o hayan incrementado la circunferencia de su cintura, ponerse en manos de un médico que aborde los aspectos clínicos del padecimiento, establezca un diagnóstico y un tratamiento integral adecuado (nutricional, psicológico y de actividad física).