Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Es falso que el compromiso de protección a los bosques firmado el martes en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26) se haya inspirado en el programa mexicano Sembrando Vida, como aseguró el Presidente López Obrador, señaló el presidente del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Gustavo Alanís
«Tan no es así, que México ni siquiera lo firmó de inicio, y lo hizo hasta que hubo una reacción de la comunidad ambientalista y de la comunidad internacional», dijo Alanís desde Glasgow, Reino Unido, donde participa en la COP26.
El ambientalista detalló que México firmó el acuerdo después de que fue exhibida su ausencia en la lista de 105 países firmantes.
«Me parece que hay un vacío de comunicación, de información, de coordinación, a nivel del Gobierno federal y me parece que el Presidente de la República no se puede dar el lujo de decir cosas que no corresponden a la realidad», añadió.
Alanís acusó que Sembrando Vida, que paga 4 mil 500 pesos a campesinos por plantar árboles, ha provocado, paradójicamente, la deforestación de 72 mil hectáreas, según lo ha documentado el World Resources Institute, de Estados Unidos.
Ayer, López Obrador aseguró que el proyecto prácticamente fue su idea, ya que México es el que impulsa el programa Sembrando Vida, si bien confundió la reunión de la COP26, que inició el 31 de octubre y terminará el 12 de noviembre, con la reunión del G20, que se llevó a cabo el sábado en Italia, a donde acudió el Canciller Marcelo Ebrard.
En el G20 Ebrard urgió a los países ricos que liberen ya los 100 mil millones de dólares anuales de ayuda para que los países en desarrollo enfrenten el cambio climático, lo cual el presidente del Cemda calificó como una incongruencia del Gobierno mexicano ya que está promoviendo el uso de las energías sucias con la construcción de una refinería, la reactivación de carboeléctricas, así como la deforestación de Sembrando Vida y el Tren Maya que atraviesa la selva de la Península de Yucatán.
«Hay una contradicción muy fuerte en que México esté pidiendo esos recursos y esté construyendo una refinería, se están promoviendo las carboeléctricas y con la reforma eléctrica se está promoviendo el uso del combustóleo», afirmó.
«Con el Tren Maya se están deforestando, con la refinería de Dos Bocas tiraron irregularmente, ilegalmente, por lo menos lo menos 80 hectáreas de manglar y sembrando vida ha deforestado 72 mil hectáreas, entonces no hay congruencia, simple y sencillamente parece que estamos hablando de una ocurrencia», apuntó.

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