Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Ya son varios los líderes opositores detenidos en Nicaragua los últimos días a pocos meses de las elecciones contra el presidente Daniel Ortega… (bbc.com).

Comentario:

Da tristeza ver cómo alguien, en este caso Daniel Ortega, se convierte en aquello contra lo cual luchó de joven: en dictador. En los setenta, con el espíritu hirviendo por la democracia, Daniel Ortega tomó las armas para destronar la dinastía de los Somoza, la familia que había gobernado con mano dura a Nicaragua desde 1939. Ortega fue parte de aquella junta militar que tomó el poder a la caída de Anastasio Somoza. El mismo Ortega que hoy se niega a dejar la presidencia, que fue capaz de modificar la constitución para poder aspirar en noviembre del 2021 a un quinto periodo y que está siendo capaz de encarcelar a potenciales candidatos de oposición que podrían pelearle la presidencia en las próximas elecciones. ¿Cómo fue la conversión?

En 1979, luego de Somoza, una junta militar tomó el poder en Nicaragua. Ortega fue parte de la misma. Se convocaron a elecciones y en 1984, Ortega, como principal figura del movimiento guerrillero, fue electo presidente. Fue su primer periodo. Su orientación socialista lo llevó a acercarse a Castro en Cuba, e incluso a la entonces Unión Soviética, pero la situación económica fue mala y tampoco le ayudó la guerrilla de grupos de derecha, respaldados por Estados Unidos, denominados los “contras.”

Aunque buscó la reelección en 1990, fue derrotado por Violeta Chamorro, la primera mujer presidente en Latinoamérica. Chamorro había apoyado al principio a Ortega, pero lo abandonó y se volvió opositora cuando éste se radicalizó. Se requirió de una alianza de partidos para derrotar a Ortega, pero liderados por Chamorro pareció que enviaban al olvido a Ortega.

Daniel Ortega vivió como figura de oposición presentándose a elecciones y siendo derrotado en 1996 y 2001. Tuvo una época gris en la que fue incluso acusado de abuso sexual por su propia hijastra en 1998. Parecía el final triste de un revolucionario socialista.

Sin embargo, Ortega, sin nunca abandonar la política, buscó el renacimiento en la elección del 2006. Ganó y, manteniendo su ideología socialista, se acercó a Hugo Chávez en Venezuela y participó de la Alianza Bolivariana de las Américas. Ya era otro Ortega. Centralizó el poder, hostigó a la oposición, aún cuando eran antiguos camaradas de batalla y modificó la Constitución para poder seguir en la presidencia. Ganó las elecciones de 2011 y 2016 en papel de dictador para todo término práctico.

En 2018 hubo manifestaciones callejeras en Nicaragua y Ortega las reprimió con virulencia. Además, instauró el delito de traición a la patria ajustándolo a los opositores al régimen. Ahora que las elecciones del 2021 se aproximan, está encarcelando oponentes al por mayor, entre ellos cuatro precandidatos a la presidencia. ¿Qué lo mueve? A estas alturas debe estar cubierto económicamente y a su edad, el sexo ya no juega tanto. Así que se trata sólo de hambre de poder. En su caso, desmedida. Pasará a la historia como dictador.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com.