Jesús Eduardo Martín Jáuregui

 (NO SE TÚ.- El gobierno federal soltó la papa caliente de los termómetros del SARSCOV2 o al menos es lo que parece al endosárselos a los gobiernos de los estados. Al no estabilizarse el incremento de casos y de muertes, el Presidente desmintió a López Gatell en relación con el índice de letalidad y éste aceptó que no se tienen datos confiables del número de casos. Así las cosas, mejor que les truene a los gobernadores y no a AMLO. )

Una de las promesas de campaña de la Presidente Municipal de Aguascalientes fue la de que la concesionaria para el servicio de agua de la capital se iría, revocándole la concesión. La promesa, aunada seguramente a otros aspectos, fue un factor importante para su triunfo. La cuestión, el asunto, la situación, el servicio, el suministro, etc. (por no decir el tema) del agua ha sido desde siempre un talón de Aquiles de nuestra ciudad. El atractivo de los manantiales, decisivo para su fundación, pronto dejó de ser suficiente abasto de agua para la comunidad. La falta de ríos y la pobreza de caudal de los pocos que tenemos, aunado al aumento de la población y del requerimiento de agua per cápita han hecho que crezca la importancia de este servicio.

Es una necesidad sentida y las autoridades han buscado diferentes alternativas de solución que han resultado insuficientes o demasiado caras. Cuando Don Ángel Talamantes fue presidente municipal se construyó un tanque regulador, cuyo cascarón todavía existe, atrás de los baños de Ojocaliente, que no se pudo utilizar porque la presión del agua reventaba las tuberías. El Ing. Antonio Loyola, en algún momento responsable de los servicios de agua del ayuntamiento, planteó construir un acueducto desde la Presa Calles, utilizar el agua y luego regresarla tratada al campo. El Lic. Francisco Ramírez alguna vez comentó que de haber atacado el problema del agua como lo requería le hubiera significado no hacer absolutamente nada en los otros rubros.

La concesión fue una salida de la última administración priísta avalada por el ejecutivo y el congreso, señaladamente priístas. Aunque parecía una determinación inconstitucional la Corte la avaló y desde entonces ha sido un tironeo constante. Ahora con los cambios constitucionales al artículo cuarto, en mi opinión es insostenible la legalidad de la Concesión, al menos hay materia suficiente para replantear su constitucionalidad.

La Presidente Municipal ha dicho que CAASA, ahora VEOLIA, se va, lo que parece que daría gusto a una gran cantidad de aguascalentenses que tienen quejas, pero como la canción de José Alfredo Jiménez: Porque estás que se va, que se va, que se va, que se va, que se va, que se va y no se ha ido.

(NO SON IGUALES, PERO SON TAN PARECIDOS.- AMLO repetidamente ha insistido en su deseo de continuar con su campaña electoral, la que se ha frenado solamente ante las consecuencias de su irresponsabilidad y negligencia. Sin embargo anunció que se reuniría con el Consejo de Salubridad General para ver si ya le autorizaban continuar sus giras. En otras palabras en las democracias las reglas son para todos, aquí habrá tratamiento especial para el Presidente.)

El ayuntamiento, fue desde su fundación un órgano más técnico y de servicios que de acción política, pero, la política y la politiquería son mas contagiosas que la COVID19, y fueron transformando para mal, degenerando la estructura y funciones de los ayuntamientos hasta convertirlos a partir de una confusa reforma constitucional al 115 en un órgano de gobierno, una especie de estadito dentro de otro estado. Digo confusa porque antes de la reforma era meridianamente claro que los municipios eran una forma de descentralización administrativa por territorio para proporcionar y administrar los servicios mínimos que requieren las comunidades o asentamientos humanos para su sostenibilidad. Antes de la reforma era constitucionalmente claro que el ayuntamiento era el órgano de gobierno del municipio y era un órgano colegiado, ahora en la práctica el ayuntamiento ha claudicado del gobierno que es su facultad y obligación, fundados en leyes inconstitucionales que trastocan esas decisiones políticas fundamentales, y se ha convertido en una especie de cohorte y de congresito, remedo político del gobierno del estado. Antes de la reforma era meridianamente claro que el ayuntamiento era un órgano de gobierno del municipio que era un órgano de administración descentralizada por territorio, la reforma parece hacer pensar que los municipios son entes de gobierno, aunado a que muchos municipios disponen de más dinero que los propios gobiernos estatales porque tienen más ingresos propios no etiquetados, ha convertido a los presidentes municipales en relevantes actores políticos.

El caso de Aguascalientes, el que tengo más cerca, presenta sin duda esas características y curiosamente, pese a ser de filiación panista la presidente municipal, su gobierno presenta muchas características que caracterizaban a las administraciones priístas. De entrada el principio de subsidiariedad, la doctrina social y las políticas humanistas, han dado paso a un gobierno populista que pretende participar con una visión como de niño, en todos los aspectos de la vida pública: si veo un triciclo, quiero triciclo; si veo un caballito, quiero caballito; si casa de muñecas, quiero casa de muñecas, etc., etc.

Naturalmente un gobierno así, que pretende tener presencia en todo, más allá de sus competencias constitucionales, requiere dinero y lo ha tenido. El incremento de cuotas y servicios, de bases para los impuestos y los cobros adicionales al servicio de energía eléctrica: Derecho de Alumbrado Público han sido fuente de ingresos. Éste último controvertido constitucionalmente fue declarado inconstitucional, pero ¿qué se creen?, ¿cómo renunciar a ese ingreso?, reapareció con cubrebocas, con un nuevo nombre pero en esencia lo mismo lo seguiremos pagando en los recibos de luz: Aportación Social de Alumbrado Público.

Una burla a la Corte, que al parecer es lo de menos, pero también una burla al ciudadano.

(INCONSCIENCIA.- Ante las señales equívocas y  contradictorias de las autoridades, los ciudadanos han reaccionado saliendo a la calle, asistiendo a centros comerciales y de esparcimiento y dejando de lado las precauciones mínimas sanitarias. Es cierto que la COVID19 no es tan letal como otras enfermedades. Aún la diarrea puede matar a una persona, no sería preocupante, pero si le da diarrea al 20% de la población al mismo tiempo, estaríamos en serios problemas.)

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