Noé Magallón
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- José Luis violó tantas veces a su sobrina que, para cumplir con la pena que en estricto sentido merece, tendría que vivir mil años.
La ley en Jalisco, sin embargo, impide que las personas pasen más de 50 en prisión, lo que finalmente quedó asentado en la sentencia.
El juez encontró culpable al hombre, conocido como «Cito», de abuso sexual infantil agravado y corrupción de menores. Los ataques que cometió ocurrieron durante un año en la Colonia Altamira, en Tonalá, donde la pequeña vivía con su abuela materna.
Las agresiones, informaron fuentes allegadas al caso, empezaron en febrero de 2014, cuando la pequeña contaba con seis años, y continuó casi todos los días.
En una fecha no precisada de 2015, la abuela se dio cuenta de los hechos y denunció a su propio hijo. El agresor desapareció y fue hasta agosto de 2018 que agentes lo capturaron.
El proceso judicial se prolongó hasta este año, cuando el Ministerio Público pudo solicitar las penalidades de prisión que correspondían a cada hecho violento que sufrió la menor.
El fiscal del caso sostuvo ante el juez que se había demostrado que los contactos sexuales se dieron de forma constante y permanente. La autoridad judicial consideró «ocioso e innecesario» sumar el castigo real dada la limitación de las leyes.
Al hacer una estimación simbólica para conocer la penalidad que el hombre merecía, el representante social concluyó -tomando en cuenta que la víctima sólo haya sido agredida cinco veces por mes- que «Cito» era acreedor a un castigo que correspondía a mil 76 años con 6 meses de prisión.