Marlen Hernández
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- El Gobierno federal tendría que destinar hasta 2.22 billones de pesos, equivalente a unos 115 mil millones de dólares, para instrumentar un rescate integral de Pemex y sanear totalmente su situación financiera, de acuerdo con un análisis de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef).
El estudio refiere que las condiciones de la petrolera estatal son insostenibles y se requiere de un fuerte apoyo del Gobierno federal para que la empresa no sólo haga frente a sus obligaciones financieras, sino también que vuelva a ser viable financieramente.
En este sentido, estos montos equivalen a 10 a 12 puntos porcentuales del PIB (del 2019), cifra necesaria para sanear la deuda financiera y el pasivo laboral durante los próximos 5 años.
“Dada la situación financiera actual, el Gobierno tendrá que plantear un rescate financiero y operativo de Pemex, en lugar de hacer transferencias limitadas”, consideró Jorge Sánchez Tello, investigador de la Fundef.
Detalló que sólo para cumplir con las obligaciones financieras y cubrir las pérdidas de operación requieren entre 2 y 3 puntos porcentuales del PIB, unos 370 mil a 555 mil millones de pesos.
El análisis apunta que la petrolera estatal requiere de cinco acciones puntuales: entre ellas que en el corto plazo el Gobierno federal no le quite flujo por pago de impuestos y defina el pago de la deuda.
En este punto se especifica que hay que identificar la parte que es sostenible y la porción que no lo es y que el Gobierno deberá asumir.
Asimismo, en el corto plazo también se debe definir cómo se va a mejorar la parte operativa de exploración: restitución de reserva y plataforma de producción.
“Esta evaluación se tiene que realizar dejando de lado los ‘buenos deseos’ y teniendo evidencia de lo que es alcanzable”, resaltó Sánchez Tello.
Por otra parte, el especialista destacó que es necesario establecer el financiamiento de las inversiones necesarias, ya sea por parte del Gobierno o a través de asociaciones con privados, debido a que Pemex no cuenta con la capacidad de realizarlas.
Otra de las acciones necesarias es la separación de Pemex en dos empresas que se gestionen de manera independiente y con condiciones laborales distintas; una enfocada en exploración y otra en el resto de las actividades.
Lo anterior, para evitar que la unidad de exploración, el único segmento rentable de la compañía, subsidie las ineficiencias en el resto.
Por último, en el mediano plazo habría que ejecutar las acciones anteriores con la reestructuración de la empresa, la separación y el Gobierno federal asumiendo parte de la deuda y de los compromisos de inversión.