Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Como un regalo de Navidad, los trabajadores del IMSS que llegaron a apoyar el combate contra el Covid-19 en el Valle de México conocieron el 24 de diciembre los hospitales a los que fueron asignados y por la noche lograron hablar con sus familiares por videollamada para remediar en algo estar lejos de casa.

En Noche Buena, el Seguro Social también les organizó una cena en el hotel donde se hospedan, sobre Paseo de la Reforma, y su director, Zoé Robledo, los visitó y ofreció un discurso de agradecimiento. En general, todos están agradecidos con ellos en la Ciudad con mayor número de muertos y casos acumulados y donde los hospitales están saturados y con falta de personal.

«Los (profesionales) que estaban en el hospital cuando nos recibieron hasta lloraron de emoción de que llegara nuevo apoyo, porque ya se sienten muy cansados», dijo Maureen Pérez, una enfermera de Colima de 22 años, asignada a Hospital General 47, de Iztapalapa.

Maureen, cuyo padre padeció el virus y estuvo un mes internado, contó que les dieron un recorrido por el hospital y les explicaron que por ahora sólo una de las dos áreas Covid está cerrada, pero que esperan un repunte en diez días. Por la noche, antes de la cena, habló con su familia. Esta fue la primera Navidad lejos de casa.

«Me dijeron que me cuidara mucho, que esperaban verme después con salud aún. Siento un poquito de nostalgia por las fechas, claro, pero con los mismos compañeros que hemos hecho ya no se siente una tan sola», añadió.

El personal del IMSS que llegó a la Ciudad de México y el Estado de México fue convocado para permanecer un mes. Algunos nunca habían trabajado en la capital, otros no la conocían, pero la mayoría dijo que la situación es como la imaginaban.

«Su capacidad (hospitalaria) está al límite por la cantidad de pacientes Covid y el riesgo es más latente y más fuerte que el que nos dijeron», dijo Carlos Gerardo Medina, un enfermero de Guadalajara que laborará en Iztapalapa. Otra cosa que está peor, añadió, es la falta de cuidado de los habitantes de la ciudad.

«Salimos a comprar agua salimos a la esquina, en la farmacia, y vemos que hay mucha gente sin cubre bocas, pareciera como si el Covid no existiera. ¿Entonces de qué sirve lo que hace el gobierno? ¿De qué sirve que nosotros vengamos de tan lejos, que dejemos a la familia, amistades, el cariño, si hay gente que no entiende?», reprochó.

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