“Ella se llamaba Martha” dio inicio a «Napoleón por siempre» en la última presentación del artista en su tierra, específicamente en el Palenque de la Feria Nacional de San Marcos. Cabe resaltar que luego de cancelarse en 2020 la feria, el Palenque abrió sus puertas para un concierto sin público, que se grabó y se transmitió por un canal local con rotundo éxito. Un concierto en el que puso todo su fervor, sin embargo, en redes sociales, ya que también fue transmitido en vivo, los comentarios de los espectadores relataban la fascinación y el ambiente «raro», pues fue muy extraño verle cantándole a las cámaras con los 5300 asientos vacíos.
Después de aquello, la historia fue 5300 espacios llenos con “Amor de habitación”, “Amiga mía”, “Atrévete”, “Celos” (compositor), “Leña verde”, “Quisiera”, “30 años”, el popurrí de canciones que le hizo a José José y un sin fin de historias, cantos y relatos en esa noche que describió como grandiosa, y se dijo agradecido por la asistencia y el acompañamiento constante de su público. Recordó su niñez en la gremial con su madre, mientras la gente gritaba «Napo, Napo, Napo» y le regalaban flores. De hecho, su hija apareció en el escenario con una rosa roja, lo abrazó y le dijo unas palabras al oído para luego darle paso a su hermano José María, que cantó «hombre» con su papá.
Antes de eso, a la 1:45 a.m., salió el Mariachi Imperial Azteca y el cantante contó como con su madre, que lavaba y planchaba ajeno, aprendió a cantar ranchero y por eso mismo escribió e hizo su último disco en dicho género. Interpretaron «Feria de Ferias» para despedir al mariachi.
En entrevista previa, el maestro Napoleón externó su deseo de despedirse realmente de Aguascalientes (según una idea de su hijo) en un concierto en la Monumental Plaza de Toros, donde el costo del acceso sea ir vestidos de blanco.
Y aunque hace muchos años cantó en Bellas Artes con una participación, le gustaría que su último show en su vida sea en ese recinto de grandes de la canción.
Recordó cuando cantaba en los camiones de CDMX, en las plazas por lo que le diera la gente, hasta que apareció «Vive» y, de hecho, ahora tiene la palabra tatuada en el pectoral derecho a petición de su hija. Se dice absolutamente satisfecho con lo logrado y agradece siempre el apoyo de todo cuanto le ha brindado una mano, el aplauso, su admiración.
«Amigos todos, muchas gracias de verdad, es un honor cantar para todos ustedes», compartió y se despidió con «Vive».

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