Erika P. Bucio
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El compositor José Antonio Gómez (México, 1805-Tulancingo, 1876) trasladó a la partitura el último año de la Guerra de Independencia, en una obra que da cuenta de los hechos en 52 números y una canción.
Se trata de la Gran pieza histórica, De los últimos gloriosos sucesos de la Guerra de Independencia, que se publicó a través de 20 entregas, una modalidad de la época, en particular para las obras literarias.
Como da cuenta el acordeonista Antonio Barberena, algunas partes de la obra fueron localizadas en el Archivo Musical de la Basílica de Guadalupe por la pianista Lidia Guerberof, fechadas entre 1843 y 1844.
La edición completa fue hallada por la también musicóloga en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid y, según refiere Barberena en entrevista, es probable que Gómez la haya terminado en 1823, cuando tenía solo 18 años.
La producción íntegra fue grabada por Guerberof, quien publicó además las partituras.
Una obra para pianoforte, narrador, cantantes, violín, flauta y violonchelo de la que ahora Barberena, en el marco de los 200 años de la consumación de la Independencia de México, toma fragmentos, interpretados en acordeón clásico a través de su nuevo disco, Alba Patria, Música del ocaso novohispano y la Independencia de México, bajo la edición de Tempus Clásico.
«Cada movimiento viene acompañado de un breve argumento que a veces se prolonga dentro de la estructura musical», anota el músico en el cuadernillo del disco.
«Estos textos describen con emotividad los acontecimientos que se sucedieron durante el último año de la guerra de independencia».
Incluyó de la Gran pieza histórica, por ejemplo, la «Salida de México», la «Reunión con Guerrero», la «Capitulación de Valladolid y de Querétaro», la «Batalla de Azcapotzalco» y la «Entrada Triunfal en México».
«Una obra única en su género, descriptiva de batallas del último año de independencia de México, sobre todo (con Agustín de) Iturbide, expresamente el año en que participó», dice Barberena.
En el disco, el acordeonista ofrece las coordenadas históricas desde 1780 hasta 1821 a partir de una extensa investigación bibliográfica sobre el periodo.
Trasladó la búsqueda del repertorio de la época a los archivos del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (Cenidim) del INBA, y a recursos en línea de las bibliotecas Hispánica, del Congreso de los Estados Unidos y Británica, además de dos manuscritos de las colecciones de Mariana Vázquez y de Guadalupe Máynez.
Una fuente valiosa constituyó La danza teatral en México durante el virreinato, de la investigadora Maya Ramos Smith.
En el disco, Alba Patria, recupera los sonidos de la corte virreinal, del teatro de la época y de la música de guerra, así como del jarabe, la «primera manifestación musical propiamente mexicana».
«A principios del siglo 19 destacaba ya el jarabe gatuno o las variantes del jarabe, entre ellas el jarabe insurgente. Las casas elegantes solían agregar estos sonecitos a la música de los relojes europeos», escribe Barberena.
«Cerca del 80 por ciento de este repertorio es la primera vez que se graba y que se escucha, muy probablemente. Es un repertorio que, aún en programas de pianistas, no suele programarse, no se toca porque no se conoce», agrega.
Barberena interpreta íntegras las obras, sean minuets, boleras o contradanzas; solamente hizo arreglos a las oberturas de las óperas El barbero de Sevilla, representada en México en 1806, y La Italiana en Argel, que se montó en el Coliseo Nuevo de México en 1824, también integradas en este disco, el segundo conmemorativo del acordeonista en este año, detrás de Tehuantin, Música en tiempos de Moctezuma y Cortés, que lanzó recientemente en el marco de los 500 años de la caída de Tenochtitlan.