Carlos Reyes Sahagún

Cronista del municipio de Aguascalientes

Desde su fundación, la Universidad Autónoma de Aguascalientes ha sido una institución abierta a las mujeres… De hecho, según tengo entendido, desde hace unos cinco años su población femenina estudiosa es mayor que la masculina, aparte de que resulta evidente la disminución de las LMMC.

Pero la universidad no sólo ha recibido a las mujeres para que estudien; también ha propiciado que ejerzan diversos cargos directivos. Prueba de ello son actualmente las doctoras Guadalupe Ruiz Cuellar y María del Carmen Martínez Serna, directoras de investigación y docencia de pregrado, respectivamente, y la doctora Sandra Yesenia Pinzón Castro, decana del Centro de Ciencias Económicas y Administrativas, aparte de que varios departamentos académicos y administrativos son encabezados por mujeres. Finalmente, este brevísimo recuento estaría incompleto si no recordara a una ingente cantidad de docentes.

En rigor esta situación no es nueva. Así lo indican los casos de Celia del Carmen Brand Ayala, María Esther Rangel Jiménez, Ernestina León de Charcas, Laura Padilla González, Irma de León de Muñoz, Leticia Vázquez Méndez, etc., que en el pasado ejercieron cargos de responsabilidad en prácticamente todos los ámbitos de la universidad. En conjunto estos hechos me permiten concluir que quizá no esté tan lejos el día en que la universidad tenga una rectora.

En diciembre de 2013, se abrió a las mujeres otra instancia de la máxima casa de estudios del estado, hasta entonces vedada. En efecto, en su sesión del 14 de diciembre de 2013, el Consejo Universitario se pronunció por la doctora en psicología Kalina Isela Martínez Martínez –actualmente de 42 años-, para integrar la Junta de Gobierno de la institución. La joven doctora se sumó a la corporación el uno de febrero de 2014, y durará en el cargo nueve años, el último de los cuales presidirá al organismo…

Por otra parte, también es digno de remembranza el hecho de que, en su calidad de investigadora académica –lo es desde la perspectiva cuantitativa, además de formar parte de esa élite académica que es el Sistema Nacional de Investigadores, en el que tiene el nivel 1– desarrolló un modelo de atención a adolescentes que se inician en el desgraciado camino de la drogadicción, que fue adoptado por el Consejo Nacional contra las Adicciones para instrumentarlo en los centros de atención que mantiene el gobierno federal en todo el país.

En conjunto, estas dos dimensiones hacen de la doctora Martínez una mujer excepcional, y en particular por el hecho de ser la primera en integrarse al máximo órgano de gobierno de la universidad. Por ello quiero hacer un vertiginoso recorrido sobre su trayectoria.

Kalina Martínez Martínez es originaria de San Francisco de los Romo, aunque sólo vivió en esa demarcación hasta los siete años, y luego 10, al terminar el doctorado. Sus padres son profesores –él de San Francisco y ella de Calvillo–, por lo que creció en un ambiente hogareño de libros. De aquí que sea posible afirmar, y no es cualquier cosa en un país como México, que la doctora Martínez es una persona que lee… Y entre lectura y lectura se vio convertida en doctora en psicología de la salud por la UNAM, una rama de este conocimiento abocado a la prevención.

La doctora Martínez ha estado ligada toda su vida adulta a actividades académicas, en el área de la psicología. Es egresada de la primera generación de esta carrera en la UAA –1991-1996-, que considera enfocada a la psicología del desarrollo, y al concluir la licenciatura migró al D.F., a estudiar una maestría y un doctorado. Actualmente es profesora investigadora del departamento de Psicología de la institución, especialista en el tema de adicciones.

A propósito de esta faceta, el año pasado escribí sobre ella, porque me interesó el hecho de que haya desarrollado este modelo al que me referí, de intervención con adolescentes adictos, a fin de lograr un combate efectivo de esta problemática, que tuvo una trascendencia nacional. No voy a repetir ahora lo que escribí en aquella ocasión, pero baste señalar que esta problemática ofrece un campo prácticamente ilimitado para la investigación, en la medida en que los usuarios de narcóticos se diversifican. Los adolescentes cambian, y entonces, una estrategia que funcionó en determinado tiempo, a lo mejor ya no es suficiente, porque van mudando el tipo de drogas preferidas; se transforman los usos y costumbres en cuanto al consumo. O sea que no son cosas que funcionan de una vez por todas, y es preciso seguir investigando.

En esta actividad, la doctora Martínez apuesta por el trabajo colaborativo entre iguales, en el que además se involucra a los estudiantes, que en última instancia aspiran a desempeñarse como investigadores. Teniendo en cuenta lo anterior, considera que una de las tareas más estimulantes del trabajo académico se relaciona con la labor de encausar a los estudiantes de la licenciatura que muestran interés y habilidades para cuestionar a la realidad y desentrañar sus misterios a fin de comprenderla y, de ser posible, transformarla en beneficio de las personas, e impulsarlos a que realicen investigación.

Con esta perspectiva, para mi gusto la más interesante del trabajo académico, la doctora Martínez ha tutorado a 12 ó 13 estudiantes de maestría, aunque también ha trabajado con estudiantes de licenciatura que realizan servicio social o prácticas profesionales.

Además de su experiencia académica, también cuenta con experiencia administrativa, dado que coordinó un doctorado interinstitucional en psicología, con instituciones de educación superior como la Universidad de Guadalajara, la Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la de Guanajuato, y la de Colima. En este sentido, conjuntar esfuerzos, acciones, organizar… fue una gran experiencia administrativa.

Concluyo con lo siguiente. En su cubículo tiene un pequeño trofeo, una doble llama de bronce; un premio a la excelencia profesional, que le fue entregado en 2013, con motivo del 40 aniversario de la UAA.

Esta fue una de las diversas ceremonias que tuvieron lugar con motivo del cuadragésimo aniversario de la institución, y se entregó a cuatro egresados, uno por cada década; a ella correspondió el relativo a la década antepasada… (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com).

 

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