RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La noche del lunes veía en la televisión las noticias de la noche junto a mi mujer. La nota principal era sobre el feminicidio de la joven Debanhi Susana Escobar en Nuevo León. Uno más que se sumaba a los que acontecen día a día en nuestro país. Y comentamos mi mujer y yo la terrible y preocupante realidad que estamos viviendo en México en lo referente a los feminicidios. El caso de Debanhi Susana Escobar es uno más de los veinte casos de feminicidio que están documentados que ocurren a diario. Simplemente en los 14 días que duró la localización del cuerpo de esta joven de 18 años, hubo en el camino el hallazgo de otros cinco cuerpos de mujeres, solamente en el estado de Nuevo León. Además de dar pena lo anterior es para dar vergüenza.
Con lo anterior quizá ahora comprenda toda la sociedad la lucha que las feministas de varios estados han venido desarrollando para que se reconozca la gravedad de la violencia contra las mujeres en México.
Acabamos de ver un caso en el cual toda la población se indignó, entristeció y se enojó. Y se pudo observar cuál es el problema: Una autoridad omisa. Una autoridad que dice que cometieron errores, pero que deberían saber que en justicia no hay errores, hay negligencia, hay corrupción, hay complicidad y desde luego que también hay obstrucción de la justicia. Casos donde las familias tienen que buscar desesperadamente a sus hijas porque no hay autoridad que las apoye.
En promedio cinco mil mujeres desaparecen en México al año. La mayoría, el 80 por ciento, son niñas. Contabilizando los resultados que han publicado los organismos que están dedicados a contabilizar estas tragedias, o sea los feminicidios, tenemos que en lo que va desde diciembre de 2018, en que tomó posesión el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, hasta la fecha, se acumulan 6,429 feminicidios y seguramente serán muchos más, tomando en cuenta que autoridades policiales en el país, muchos feminicidios no los contabilizan como tales sino como homicidios dolosos o culposos.
La realidad es que las cifras que nos da el secretariado ejecutivo ponen lo que ellos consideran feminicidios y podemos asegurar que las muertes por desapariciones regularmente no las califican así, las califican como homicidio doloso. Lo grave es que buscando una información real de cuántos asesinatos de mujeres se cometen diariamente, encontramos que en promedio suman 20 diariamente. Muy lejos de la cifra que reporta el secretariado ejecutivo, pero sale de la suma de los asesinatos que se clasifican como feminicidio, homicidio doloso y homicidio culposo. Y muchas de estas mujeres desaparecidas, lamentablemente, como lo estamos viendo, sus cuerpos son encontrados luego de su desaparición a consecuencia de que las autoridades no actuaron inmediatamente para encontrarlas.
Esta creciente e imparable ola de feminicidios está derivada del patriarcado, del machismo. Sin embargo, esta causa en favor de la protección de las mujeres está mal vista por el gobierno. Está vista como políticamente incorrecta porque se aparta de los trámites del cambio a los que se ha comprometido el Gobierno de la Cuarta Transformación. Además, hay una actitud de desautorizar los reclamos; de plantear que el movimiento feminista es enemigo, pero el movimiento feminista está defendiendo el derecho a la vida de las mujeres. Las cifras, desde el inicio del sexenio y en particular los últimos dos años, se han disparado de una manera exorbitante. A lo largo y ancho del país más de 250 mil mujeres acudieron a denunciar violencia familiar. Las cifras de violencia sexual son prácticamente fuera de serie. Somos un país dentro de los primeros tres con más trata de personas ¡en el mundo! Estamos entre los primeros tres como productores de pornografía infantil. Es decir, nuestra situación en general ha cambiado brutalmente.
Al gobierno se le ha pedido que declare la violencia contra las mujeres como una emergencia nacional. Que ponga en el centro de seguridad los temas de violencia contra las mujeres. Los datos así lo exigen.
Algo que es muy grave es la negligencia criminal de las autoridades. Los casos denunciados de violencia contra las mujeres llegan a un 98% de impunidad. Es decir, prácticamente no se investigan. Por lo tanto, la impunidad es el alimento de los criminales, de los tratantes, porque también hay que decirlo: En estos últimos años el crimen organizado convirtió a las mujeres y a las niñas en mercancía. En muchas de estas desapariciones y muertes violentas de mujeres, están involucradas bandas criminales que actúan abiertamente en diferentes regiones del país. Y hay autoridades como las de Nuevo León que dicen: ¡Nos equivocamos, hubo errores! Samuel García, gobernador de ese estado ya los debía haber mandado a su casa porque no se pueden estar equivocando con la vida de las personas.
Y como se lo comento líneas arriba, todo esto es debido a una cultura machista que se fortalece todos los días. Cuando las mujeres protestan les dicen que exageran. Cuando las mujeres dicen que hay que parar esta violencia: exageran. Observamos con incredulidad cómo se actúa en los estados en donde se rigen por los usos y costumbres. En esos estados no se puede seguir planteando que una niña de 12 años puede consentir una relación sexual, los matrimonios de niñas, la venta de niñas. Se tiene que cambiar la ley, pero no la cambian. Tenemos una cultura que se refleja en todo: En el acceso a la justicia, en la atención a la víctima, en la atención a la denuncia. Es increíble, pero sólo 8 de 100 mujeres que son agredidas sexualmente denuncian. Y a esas 8 de 100 que van a denunciar, lamentablemente no les hacen caso, no contribuyen, las regresan. Por ello la violencia sexual es una de las principales causas por las cuales se da el feminicidio, es decir que somos un país que deberíamos vernos hacia adentro, hay que ver lo horroroso que este patriarcado y este machismo ha hecho en verdad a las mujeres en México víctimas de asuntos tan graves como los que no se veían hace muchos años. La realidad es que México supera en mucho la violencia de la que pudiéramos hablar en cualquier país del mundo.

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