Daniel Reyes, Uriel Vélez y Benito Jiménez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Sin encontrar a su hijo, y tras casi cinco décadas de ayudar en la búsqueda de desaparecidos, la activista Rosario Ibarra de Piedra murió ayer a los 95 años de edad.
En las Capillas del Grupo Funerario Hernández, en la Avenida Madero, donde se velaban ayer los restos de su madre, Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la CNDH, aseguró que hasta en sus últimos momentos le pidió esforzarse por quienes sufren de injusticias.
Ibarra de Piedra inició su activismo tras la desaparición forzada de su hijo Jesús, detenido en Monterrey en 1975 y entregado a militares, acusado de pertenecer a la Liga Comunista 23 de Septiembre.
Continuó esa búsqueda durante toda su vida, y en el camino fundó con otros familiares de desaparecidos el Comité ¡Eureka! que logró encontrar con vida a 148 personas.
También fue la primera mujer candidata a la Presidencia, en 1982 y 1988, contendiendo por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

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