Muere Flor Silvestre a los 90 años

MONTERREY, N. L.- Con el deceso de Flor Silvestre se va una de las grandes voces bravías e imponentes de la canción mexicana.
Antes de que el cine explotara su presencia y su estilo como interprete musical, éste ya había tenido grandes alcances gracias a la radio.
A finales de los 40, su nombre ya era conocido y, para la siguiente década, era llamada «El Alma de la Canción Ranchera».
Por ello, la aparición en pantalla de quien fuera esposa de Antonio Aguilar por más de 45 años se dio casi de inmediato en forma estelar.
Curiosamente, fue un Aguilar, Luis, con quien tuvo su primer gran papel en Primero Soy Mexicano (1950) y volvieron a repetir en El Lobo Solitario (1952). En su historial destacan las comedias rancheras y de aventuras en donde los actores más recurrentes fueron los dos Aguilares, sólo que a finales de los 50 quedaría ligada más a uno.
Y 1961 sería especial para la actriz, al hacer un magnífico trabajo en Ánimas Trujano, segunda cinta mexicana nominada a los Premios de la Academia de Hollywood como Mejor Película en Lengua Extranjera y en la que fue dirigida por Ismael Rodríguez.
Luego se convertiría en pareja casi exclusiva del muy querido Tony Aguilar, con el que siguió hasta los 70 y parte de los 80 en filmes sobre corridos de caballos y personajes de la revolución.
En 2012 fue sometida a una intervención para quitarle un tumor cancerígeno que tenía en el pulmón. Y el año pasado fue hospitalizada para practicarle un cateterismo de urgencia.
Ayer, la estrella de Guillermina Jiménez Chabolla (nombre real de la artista) se apagó a sus 90 años y, de acuerdo con información extraoficial, estuvo acompañada por sus hijos y nietos en su rancho El Soyate, en Zacatecas.
(Marco Castillo/Agencia Reforma)