EL FEDA paraliza la ciudad

El 30 de septiembre, se inició el nuevo ciclo escolar en ese 1975. Ese mismo día, los estudiantes y sociedad de Aguascalientes amanecieron con un incremento al costo del pasaje de los autobuses públicos, que el Gobierno del Estado acordó junto con los concesionarios. Esto fue un golpe para la sociedad en general, pero principalmente para los estudiantes, ya que era su principal forma de transporte. Eso fue el detonante para comenzar con una lucha por la reducción de las tarifas, encabezada por el denominado Frente Estudiantil Democrático de Aguascalientes, que el 5 de octubre da a conocer un pliego petitorio dirigido a los concesionarios del transporte público. Lo firmaban el Comité de Lucha del ITRA, el Consejo de Brigadas de la Secundaria José María Morelos, el Comité de Lucha Preparatoria Benito Juárez y la Sociedad de Alumnos del CRENA.

En el pliego, además de pedir la reducción del precio del pasaje, se pidió la ampliación del horario de servicio, la mejora de las unidades y rutas, así como un mejor salario para los choferes; esto último surgió de los comentarios que los mismos trabajadores del volante les externaron a los estudiantes y coincidieron en que también eran afectados por el  cuasi monopolio del servicio de autobuses urbanos.

El periódico El Heraldo, en una nota en primera plana, describe: “Los propietarios de los vehículos se negaron a entablar pláticas con la base estudiantil y, hasta el momento de escribir la información a las cinco de la tarde, no se había logrado un contacto entre los representantes de las Uniones, los estudiantes y las autoridades”. (El Heraldo, octubre de 1975).

Ante la cerrazón de la autoridad y al no atender, ni al menos recibir y escuchar a los estudiantes, estos decidieron tomar medidas más radicales, como fueron las pintas y “secuestros” de unidades en una acción masiva el 7 de octubre. El operativo era de la siguiente manera: cada institución se haría cargo de las rutas de su zona de influencia, ahí se organizaban en grupos de entre 20 y 30 estudiantes y todos subían a la unidad. Ya ahí, uno de ellos explicaba al pasaje que “es una lucha de todos, ustedes también serán beneficiados. Bajen, por favor. Este camión será retenido”; otro, de igual manera, platicaba con el chofer y le decía algo similar y pedía que llevaran la unidad al estacionamiento de la respectiva institución educativa. Cuando el chofer no accedía, lo bajaban “echándole” montón y alguno de los estudiantes o de los mismos pasajeros manejaba la unidad; finalmente, una brigada bajaba y pintaba por fuera la unidad con consignas de exigencia de una tarifa justa.

Si bien la mayoría de los usuarios simpatizaba con la causa, también se comenzó una campaña en contra, adjudicando la paralización económica, comercial y laboral y atribuyéndoles las posibles afectaciones, de modo que decidieron replantear la acción. Ahora, tomarían la unidad, pintarían consignas, pero continuarían con la ruta, dejando subir a los pasajeros de manera gratuita, al mismo tiempo que se hacía un conteo de lo que representaría el ingreso para el concesionario, descontando gasolina y sueldos. Fue ahí donde se dieron cuenta de que con el precio era suficiente para tener ganancias.

Pero todo lo anterior se relata cronológicamente en una nota periodística en primera plana y a ocho columnas. PARALIZARON LA CIUDAD LOS ESTUDIANTES:

  • “8:00 am… Todo parecía normal. Centenares de educandos concurrían a los centros de estudios y los transportes hacían su servicio normal, pero, al comenzar la concentración en el Instituto Tecnológico Regional, Centro Regional de Estudios Normales, Universidad Autónoma de Aguascalientes, Instituto Mendel, se dio la voz de secuestro y los transportes fueron tomados por éstos, con instrucciones violentas.”
  • “9:00 hrs. Por todos los sectores de la ciudad, decenas de estudiantes estuvieron parando camiones y, después de explicar al pasaje la situación, les solicitaron que desalojaran los vehículos, pero ordenaron terminar la vuelta para no crear mayores problemas. Serian aproximadamente las once cuando comenzó la concentración masiva en el ITRA, CRENA y otras instituciones.”
  • “12:00 hrs. Más de cien unidades se encontraban fuera de servicio, había cuarenta en el ITRA, una cantidad similar en el CRENA y veinte en la UAA, así como diez en el Instituto Mendel. Crearon un verdadero problema en los usuarios, que provocó, durante la mañana, un descenso en la actividad citadina, tanto en el comercio, industria y servicios, como en el Seguro Social y oficinas públicas.

En la calle Allende, hubo connato de violencia cuando el propietario de un transporte descendió de un automóvil y amagó con una pistola a los estudiantes para que desalojaran el camión, que fue puesto en manos del conductor. Situación similar se produjo en la Alameda, donde los estudiantes estuvieron a punto de armar una trifulca, pero fueron sofocados por sus mismos compañeros.

  • “4:00 hrs. Centenares de Estudiantes de todas las instituciones educativas a nivel superior se concentraron en el CRENA, donde recibieron instrucciones para asistir a una reunión que se desarrollaría una hora después en el Instituto Tecnológico a fin de acordar los pasos a seguir. En todos los lugares de concentración de vehículos secuestrados, se nombraron guardias para evitar violencia.”
  • “NOTA DE ÚLTIMA HORA. Llegó a nuestra redacción un grupo de estudiantes del Instituto Tecnológico Regional de Aguascalientes, encabezados por el presidente de la Sociedad de Alumnos, José Luis Muñoz, para informar que la base estudiantil del Tecnológico no apoya el movimiento de grupos minoritarios de la Institución que resultaron en el secuestro de vehículos de transporte urbano… que no se culpe a la institución de las acciones de compañeros manejados por intereses no estudiantiles y que se dicen representantes de los mismos.” (El Heraldo, 8 de octubre de 1975).

La crónica deja ver las dimensiones de la acción: más de cien unidades y una paralización de la ciudad es algo que cimbró, sin duda alguna, a la conservadora sociedad hidrocálida, no acostumbrada a estas manifestaciones. Además, la última parte de la crónica denota la pugna interna en el ITRA, que ya se mencionó en el pasado artículo, y la estrategia del gobierno de desacreditar el movimiento.

Esto tomó por sorpresa a las autoridades, ya que no dimensionaron las acciones y repercusión del movimiento de estudiantes, los cuales todavía no concluían para hacerse escuchar.

*Si tienes algún dato, documento, comentario o precisión de este suceso, agradecería me contactes correo: honoerato@hotmail.com o en Twitter: @noeg2.