ITRA y CRENA

Los inicios de las organizaciones estudiantiles en el estado tuvieron sus primeros intentos en mayo de 1964, a iniciativa de un alumno: Luis Castañeda, del Instituto Tecnológico Regional de Aguascalientes, donde, junto con un grupo de estudiantes, organiza y “realiza el Congreso Constitutivo de la Federación de Estudiantes Democráticos Aguascalentenses, la FEDA… Se integraría con estudiantes de más de 10 escuelas, entre ellas varios colegios particulares como la Esperanza, Portugal y Guadalupe Victoria, además de la Secundaria 13, la Benito Juárez y el Instituto de Ciencias. Manuel Velasco Yánez y Guillermina Santoyo quedan electos presidente y vicepresidenta, respectivamente” (García, 2011); en 1969, con una la presencia de Pablo Sandoval Ramírez, de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, “La directiva surgida de esa reunión se integró básicamente con alumnos de Cañada Honda, el IACT y el ITRA” (García, 2011); el comité lo conformarían Jesús Martínez de la Cruz, Daniel Carlos García, Daniel Becerra, Yolanda Aranda y Álvaro Cruz.

Con esos antecedentes, se comienzan a fraguar diversos movimientos estudiantiles coyunturalmente de mayores dimensiones, que tendrían su acción en el primer lustro de la década de los 70, y que tiene su origen principalmente por dos vertientes.

En 1973, en el entonces Instituto Tecnológico Regional de Aguascalientes, (hoy ITA), se comienza a tener un ánimo de inconformidad por parte del estudiantado hacia las autoridades. Dicho instituto, en su mayoría, atendía a hijos de obreros o campesinos por su bajo costo; los alumnos comenzaron a inconformarse por la falta de servicios mínimos como la condición que tenían los baños, el desempeño de los maestros y la limpieza de las instalaciones, además de que la sociedad de alumnos, encabezada por Pedro Castellón Briones, tenía una actitud pasiva hacia dichas situaciones. Es ahí donde se genera un movimiento encabezado por los alumnos José Luis Zamora Lira y Antonio Ortega Martínez, cuya principal demanda era la destitución del director Evaristo, así como el mejoramiento de las instalaciones y la atención puntual a clases de los maestros; ante la sospecha de colusión entre las autoridades y la sociedad de alumnos, estos dos estudiantes hacen un llamando a la huelga e instalan el denominado Comité de Lucha, tras varias semanas, donde piden la solidaridad de alumnos de otras escuelas; así pues, son atendidas parcialmente sus demandas, lo que les genera una legitimidad en el estudiantado y continúan con la actividad organizativa dentro de la institución. Ambos jóvenes estudiantes desconocen a la Sociedad de Alumnos y se erigen como los lideres morales y formales, que, además, son asesorados por el ya maestro de esa institución Luis Castañeda.

Paralelamente, en ese mismo 1973, en el Centro Regional de Educación Normal de Aguascalientes (CRENA), dos estudiantes asisten al Congreso Fundacional de la Federación de Estudiantes de Centros Regionales de Educación Normal: David Ovalle y Francisco Javier Rodríguez Mediana, en el cual resulta designado este último como presidente nacional de la recién creada organización estudiantil. Al regresar al estado la organización estudiantil del CRENA, comienza a exigir algunas demandas para los estudiantes, ya que, cuando se mudan a las nuevas instalaciones ubicadas en el ejido las Huertas, las rutas de camión llegaban sólo a lo que hoy es Primer Anillo y Av. Agostaderito, por lo que los estudiantes tenían que caminar dos kilómetros de terracería, que, en época de lluvias, era sortear el lodo. Es ahí cuando se realiza el primer movimiento para exigir la ampliación de la ruta y, al no ser atendida, comienzan un operativo de “secuestrar” camiones, los cuales eran pintados con consignas, utilizando una mezcla diluida de chapopote, para ser llevados y resguardados en las instalaciones del CRENA. Ahí los tenían hasta ser atendidas las demandas. Con estas acciones, comienza a destacar otro de los estudiantes, Juan Antonio Arroyo, quien organizaba los operativos de los estudiantes para capturar los camiones; un año después, él asume la presidencia de la sociedad de alumnos del CRENA.

El carácter organizativo de los estudiantes del CRENA genera una conciencia de exigencia a las autoridades educativas y gubernamentales, como se refleja en la huelga iniciada en 1974, como lo relata Armando Quiroz Benítez en su libro Anecdotario Inconcluso: “Decidimos iniciar con paros escalonados hasta llegar a la huelga indefinida si no eran atendidas nuestras peticiones” (Quiroz, 2011). El pliego petitorio tenía las siguientes exigencias: conclusión de las obras en el plantel, un camión para la institución, apoyo de materiales y, principalmente, el aumento de la beca que recibían, de 400 a 600 pesos. Dicho paro se prepara el domingo 27 para no tener clases a partir del lunes; hay que destacar que el CRENA ya tenía un importante número de estudiantes (más de 700 alumnos). Una nota periodística de la época, tomada del libro de Quiroz, describe que “el Comité Nacional de la Federación de Estudiantes de los Centros Regionales de Educación Normal no aceptó el aumento de sólo 100 pesos de sus becas individuales… Afirmaron: ´Sólo habrá un acuerdo con base a nuestras peticiones´… informaron sobre la dotación de un autobús de primera clase como lo demandan en su pliego petitorio, es el que concedió el presidente Echeverría en su reciente visita a ese centro de estudios” (Quiroz, 2011).

Duró más de 30 días la lucha y huelga, hasta que una delegación, encabezada por Juan Antonio Arroyo, se trasladó al Distrito Federal para ver al presidente de la República, y el cual, como buen estudiante sagaz, después de distintas acciones y apoyo de otros CREN del país, logró ver al presidente Luis Echeverría: es ahí cuando cierran el acuerdo. Ello fue registrado por los diarios locales, como la cabeza de la nota que dice: “Por intervención presidencial, Terminó la huelga en el Centro Regional Normal” (Sol del Centro, noviembre, 1975), siendo hasta el 25 de noviembre que se retoman las clases.

El ITRA y el CRENA comenzaron a destacar, tanto por el número de estudiantes, pero sobre todo por politización de sus líderes, que en su mayoría eran provenientes de familias trabajadoras de la ciudad o de comunidades rurales; lo anterior desencadenaría en que, en el siguiente año de 1975, se desarrollara un importante movimiento estudiantil en el estado, aglutinado en el Frente Estudiantil Democrático de Aguascalientes.

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