Como era de esperarse, el titular del Ejecutivo realizó un reacomodo de sus fichas financiera-económicas, en vías de la inminente salida del doctor Díaz de León al frente del Banco Central Mexicano.

Derivado de esto, el doctor Arturo Herrera deja la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para convertirse, para finales de año, en el Gobernador del Banco de México, siempre y cuando se cumplan las formalidades necesarias. En su antiguo puesto, aterriza el destacado economista Rogelio Ramírez de la O.

Así, en ambas asignaciones, el presidente tendrá a dos partidarios de su llamada economía moral, que a pesar de que no se tiene muy claro la estrategia en la cual está basada, se ha nombrado como la política económica del país. Indaguemos.

Herrera, en sus casi 24 meses al frente de la fundamental dependencia, fue el secretario que más ingresos tributarios recaudó en los últimos cuatro sexenios. Con base en la información de la propia Secretaría, los ingresos reportados alcanzaron seis mil 145 millones de pesos.

La realidad es que este aumento en la recaudación si bien es positivo, también refleja la necesidad por parte del Gobierno Federal para obtener recursos ante la pandemia de cualquier manera, pues se extinguieron fideicomisos, recortaron salarios a funcionarios, entre otras medidas.

Independientemente de esto, Herrera será recordado como un funcionario con una brillante capacidad económica-financiera, pero con poca movilidad al tener las manos atadas ante los mandatos de su jefe, el propio presidente, ya conocido por su poco conocimiento en el tema.

En cuanto al sucesor para navegar los destinos de Hacienda, quien pese a tener buenos títulos en los círculos financieros internacionales, no tiene experiencia en la administración pública, lo cual podría mirarse con sospecha por los mercados e inversionistas, aunque los mercados no han reaccionado de manera alarmante, hasta ahorita. Ramírez de la O es economista por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México y doctor por la Universidad de Cambridge. Se ha desenvuelto los últimos años, como asesor de empresas privadas, así como del propio presidente.

En ocasiones previas, Ramírez de la O estaba catapultado para ser el Secretario de Hacienda en 2006 y 2012. Una vez que López Obrador ganó la presidencia, se le hizo la misma invitación, la cual desistió, argumentado que le interesaba más seguir haciendo negocios en el extranjero, particularmente en Estados Unidos.

De esta forma, esperemos que esta última invitación haya sido aceptada con ciertas condiciones. Esto con la finalidad de que el gobierno mexicano, obtenga beneficios de los diversos conocimientos del Secretario. Ya hemos sido testigos, de cómo un Secretario muy preparado, Urzúa, puede no ser la mejor opción para el país, al no tener la libertad necesaria.

En primera impresión, pareciera que AMLO gana en ambas cuestiones. En primer lugar, y con su entero control, trae a Hacienda a un viejo conocido, que puede ayudarle, esperemos sin tanta subordinación, a los lineamientos de su estrategia de gobierno. Y más importante, obtiene mayor control sobre el Banco Central.

Si bien es cierto que las decisiones de política monetaria las toman, en conjunto, los cuatro subgobernadores y el gobernador, actualmente la Junta de Gobierno está conformada por tres integrantes propuestos por el presidente, y en diciembre, si se cumplen todas las formalidades necesarias, serán cuatro de los cinco miembros de la misma.

Esperemos y el tiempo, no deje huella de algún abuso de poder en alguna de las instancias, sobre todo en la que consta de una autonomía total.

OVERTIME

El día de ayer, el Banco Central más poderoso del mundo, manifestó su compromiso de esperar a que se produzcan mayores avances antes de empezar a cambiar a su postura en cuanto a su política monetaria, la cual se daría hasta comienzos del 2023. La FED, visualiza un cierre de año cercano a un crecimiento económico de 7 por ciento y una inflación del tres por ciento.

@GmrMunoz

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