Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El Gobierno atribuye las revueltas a una pelea entre bandas por el control de los penales… (elpais.com).

Comentario:

Mientras la situación política de Ecuador se encuentra un tanto entrampada por una primera vuelta de una elección reñida, la noticia de motines simultáneos en cárceles muestra que ese país sufre de descontrol y cierto caos. ¿Qué está pasando en Ecuador? ¿Es la situación carcelaria un reflejo de la política, de la vida allá?

Comencemos por lo político. La primera vuelta de las elecciones dejó como primer lugar a Andrés Arauz, un economista de izquierda y un empate técnico en segundo puesto entre Guillermo Lasso, un banquero conservador y Yaku Pérez, un activista indígena. Las autoridades electorales están recurriendo al recuento de votos para poder dictaminar quién se queda con el segundo lugar y enfrenta a Arauz en elecciones primarias programadas para abril.

Lo que es interesante es la variedad existente entre estos tres candidatos: un economista de izquierda, un banquero de derecha y un activista indígena. Sin duda atrás de los tres existen intereses creados. Por ejemplo, se sabe que Andrés Arauz está con el expresidente Rafael Correa. Por impedimentos de ley, Correa no pudo participar en las elecciones y encontró un aliado en Arauz. Este ya declaró que Correa será su asesor. Detrás de Lasso seguramente están los bancos y quienes buscan una economía neoliberal en Ecuador. El más enigmático es Pérez, aunque sin duda abogará por mejorar las condiciones de los indígenas.

Respecto a las cárceles, el hecho de que cuatro motines dentro de ellas se hayan efectuado de manera simultánea, habla de coordinación y organización. Se dice que hace poco fue asesinado el líder de las bandas en las cárceles y estos motines son consecuencia de la lucha de poder para buscar sucesor.

Estamos hablando de que en las cárceles existe negocio con el comercio de droga, privilegios y extorsión. Pero el negocio no se queda dentro de las cárceles, ya malo de por sí, sino que se permea a las calles de alguna manera y provoca que algunos presos, si bien privados de la libertad, vivan en condiciones de primera.

Se podría minimizar el asunto y expresar: “¡Qué importa! Por algo están en la cárcel” Pero sería una postura muy egoísta, por no decir otra cosa. Los presos son seres humanos y algunos, arrepentidos de su error, buscan rehacer su vida. Y encuentran un infierno dentro de la cárcel.

¿La situación es diferente en México? Las autoridades ecuatorianas, ¿de verdad no pueden hacer nada al enterarse de los negocios ilegales dentro de las prisiones? Es difícil creer que no los conozcan. ¿Cómo puede pedir la sociedad por una vida más digna en las cárceles? ¿Cómo evitar que se conviertan en universidades del crimen organizado? En este caso, quien gane en Ecuador, ojalá ponga su vista en este problema.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com