Mario Abner Colina 
Agencia Reforma

CDMX.- En la piel de Thor, Chris Hemsworth ha enfrentado amenazas cósmicas, peleado con dioses, bestias innombrables y salvado a este y otros mundos.
Pero jamás había aparecido desnudo en pantalla, algo que ocurrirá en una escena de Thor: Amor y Trueno, la cuarta película del personaje de Marvel, que llega a cines este 7 de julio.
En uno de los avances oficiales del filme, el momento ya aparece, aunque ahí su trasero está difuminado.
«Hacer un desnudo es intimidante, siempre es vergonzoso. Debes reírte y no tomártelo demasiado en serio. Pero… yo hice ejercicios para mi trasero», dice en entrevista el australiano, quien a lo más que había llegado como Thor era a aparecer sin camiseta.
Amor y Trueno encontrará al Dios del Trueno en la peor forma física de su vida: está gordo, muy gordo, y necesita reencontrar su antiguo yo.
Cuando lo haga, lucirá sumamente musculoso, como en ninguna otra aparición del Universo Cinematográfico Marvel.
El narrador de la historia lo resumirá así: pasó de tener un «Dad Bod» (cuerpo de papá) a un «God Bod» (cuerpo de dios).
Si bien Hemsworth jamás hizo panza para mostrar las horas bajas de Thor, pues se ayudó de prostéticos, sí tuvo que esculpir un físico como nunca había tenido para la situación contraria.
Mezcló artes marciales con natación, aumentó el peso que levantaba con barras y mancuernas, ajustó su consumo de calorías e ingirió mucha proteína.
«Trabajé durante la cuarentena por COVID que tuvimos en Australia, mientras se hacía la preproducción de la película. No hice otra cosa más que entrenar y comer en casa, seguir mi dieta y mi programa de entrenamiento para lo que buscaba. Sí, estoy muy orgulloso del trabajo que hice con mi entrenador y mi nutricionista».
Verse en el espejo así le encantó, dice el rubio de 38 años, pero lo más difícil no fue llegar, sino mantener el tono durante el tiempo que duró la producción.
«Ése es mi trabajo, poder esculpir mi cuerpo de una manera divertida y saludable. Qué diversión. Es trabajo duro».