Después de 25 días de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, y a pesar de los esfuerzos gubernamentales, el éxito no se ha alcanzado, se desconoce el paradero de los jóvenes, se desconocen las causas de la desaparición, es decir, nadie sabe nada, la incertidumbre continúa.

Estos lamentables sucesos, han puesto al Gobierno Federal en la peor crisis en lo que va de estos 21 meses de su administración. Esta falta de resultados tiene a la opinión pública y, evidentemente, a los familiares de los desaparecidos, hundidos en la desesperación.

La fuerza gubernamental se ha enfocado en localizar a los normalistas, sin embargo, los resultados no han sido los esperados, la inteligencia del Estado no ha logrado dar con el paradero de estos jóvenes, no ha dado las respuestas del porqué, dónde y cómo pasó.

La situación a la que actualmente hace frente el Gobierno de la República, ha acaparado la mirada y el interés global, y en palabras del director ejecutivo para Las Américas de Human Right Watch, tiene a México «en la peor crisis de Derechos Humanos desde 1968».

Resulta indignante que aquellos que durante años se mantuvieron callados, hoy digan que lo que sucedía en Guerrero era sabido por todos, me pregunto: si todos sabían, ¿por qué nadie hizo nada? Si la situación en Guerrero era insostenible ¿por qué no hubo una intervención previa por parte de la Federación antes de esta tragedia?

Al día de hoy no sabemos dónde están los jóvenes, o si es que siguen con vida, pero lo que sí sabemos es que Guerrero es una territorio repleto de fosas clandestinas con cientos de cuerpos sin identificar, donde seguramente estarán lo hijos, esposos y hermanos de aquellos familiares que buscan a sus «desaparecidos»; de igual forma, sabemos con certeza que en Guerrero existen un sinnúmero de presidencias municipales controladas por el crimen organizado; sabemos que la corrupción y colusión de las autoridades no se limita al ámbito municipal, que los gobiernos estatales han sido cómplices tolerando los cogobiernos de presidentes municipales con el narcotráfico.

La falta de resultados genera un sinnúmero de hipótesis y teorías macabras sobre el paradero de los jóvenes (tal es el caso de lo expresado por Alejandro Solalinde), de igual forma, los vividores de las tragedias asoman la cabeza con la finalidad de sacar «raja» política.

Si los resultados no se dan a la brevedad, la confianza social continuará a la baja, la credibilidad en las instituciones seguirá disminuyendo, pero sobre todo, la sociedad dará cuenta de la falta de resultados ante crímenes que duelen a la nación, es por ello, que el Gobierno de la República en coordinación con las autoridades estatales, debe llevar a cabo las indagatorias de forma pulcra, con la finalidad de dar respuestas a los familiares y a la sociedad. Debe hallarse a los responsables, autores materiales e intelectuales, cómplices y partícipes deben de ser juzgados sin importar el cargo que ostenten, puesto que solo así, se puede hacer frente a esta crisis.

Como es costumbre, les agradezco el valor de su lectura y los espero una vez más la próxima semana.