Ante la falta de recursos y el tener que solventar los gastos que se les han incrementado en los últimos tiempos, sin poder subir la tarifa por el servicio que prestan, los concesionarios de transporte público colectivo se han visto imposibilitados para continuar con la modernización de sus unidades, y no saben para cuándo puedan reiniciar el programa, dio a conocer Salomón Gutiérrez Mayorga, vocero de la línea Amarillos de Oriente.
Refirió que parte del estudio económico que se presentó en la solicitud de ajuste a la tarifa, misma que no fue autorizada, incluyó el plan para continuar con la modernización de las unidades, pues “habíamos iniciado con el programa de renovación, pero lo tenemos detenido porque, precisamente, el recurso no nos da para eso, pero sí tenemos ese modelo y esa necesidad de hacerlo año con año”.
De las más de 400 unidades que están en circulación, son unas 25 las que están fuera de norma; es decir, que pudieran tener 10 años o hasta 12 atrás del modelo actual. No obstante, insistió, “estamos buscando la posibilidad de tener recursos económicos para seguir con la modernización que nos lleve a hacer más eficiente el servicio. Estando en esa condición, los usuarios ya no verán las unidades que se quedan paradas a medio camino, y demás”.
El tema es que los subsidios que llegaron a existir para la compra de unidades fueron cancelados tras la pandemia y, ahora, la compra de cada camión implicaría invertir alrededor de dos millones de pesos, pero, si no tienen capacidad de pago, es imposible, de momento, continuar con el cambio de unidades hacia modelos más recientes.
Gutiérrez Mayorga expuso que, para los concesionarios, la mano de obra, es decir, los operadores, y continuar con el programa de modernización de los camiones, son sus dos principales prioridades, conscientes de que hay que invertir, tanto en el cambio de unidades y su mantenimiento, como en mejorar las condiciones laborales de los choferes y su capacitación, lo cual también es demanda de los usuarios.