En torno al suicidio, en Aguascalientes hay distintas opiniones, diagnósticos y mitos, predominando que quienes han decidido quitarse la vida lo han hecho bajo los influjos del alcohol o drogas e inclusive que se ha tratado de personas con problemas por falta de empleo.

No obstante, a decir del psicólogo Nefi Jacob Campos Muñoz, presidente de la Unión Nacional de Organizaciones Sociales para la Prevención del Suicidio, en el histórico de casos de este tipo en el estado, hay análisis científicos que fundamentan que no ha sido así, pues entre los ocurridos entre 2011 y 2019, el 73% han contado con trabajo remunerado y se ha descartado estar bajo el influjo de algún enervante.

Refirió que se ha dedicado a estudiar este problema de salud mental desde 2003 y cuenta con un archivo de casos para continuar con sus investigaciones, y particularmente de 2011 al 2019 ocurrieron 1,117 suicidios, a los que se suman los 130 reportados hasta estos días en el presente año.

Durante su participación en el Simposio Internacional de Prevención del Suicidio, sacó a relucir que entre 2011 y 2019 no ha sido el mes de diciembre cuando más se registran auto-privaciones de la vida, como también se ha presumido, por ser el mes de la añoranza, sino que han sido los meses de abril y septiembre cuando más muertes de este tipo se han llegado a registrar.

En el mismo periodo, el promedio anual de suicidios según el sexo, resulta que de los 1,117, el 80% han correspondido a hombres y el resto a mujeres, lo que destaca que si bien por igual lo intentan, son más los varones los que logran su objetivo; en tanto que el 73% se ha tratado de gente con empleo remunerado, un 19% desempleada y un 8% estudiantes.

En cuanto a la posibilidad de que quienes han decidido quitarse la vida se traten de gente que previamente haya ingerido alguna sustancia tóxica, en el estudio que se ha dedicado a realizar durante más de 3 lustros, sale a relucir que un 82% resultó negativo en el examen toxicológico -de muerte-, un 14% sí llevaba en su organismo alcohol, un 2% alcohol y otras drogas y un 1% otras drogas.

En lo que se ha atinado en todos los análisis es en el rango de edad de las personas que deciden morir por propia mano, y es que son los que están en pleno tiempo productivo los que toman la decisión que puede ser prevenible si hubiera más observación y seguimiento por parte de su familia, sus allegados y de recibir la atención clínica adecuada.

De ahí que entre los suicidios registrados entre 2011 y 2019 un 36% correspondieron a personas entre 18 y 30 años, un 25% entre los 31 y 45, un 14% tenían entre 46 y 59 años de edad un 12% 60 o más y un 8% entre 13 y 17 años.