
En el marco de la celebración del Día de Muertos, El Heraldo de Aguascalientes visitó las catacumbas del Templo de San Diego, en el Centro Histórico de Aguascalientes, las cuales abrieron sus puertas al público para ofrecer un recorrido por este emblemático espacio que conserva tradiciones funerarias del siglo XVII.
Construidas en 1664 bajo el Altar Mayor del templo y conocidas también como “camerines”, estas criptas fueron originalmente destinadas a albergar los restos de frailes y benefactores. Entre sus reliquias destacan la momia de un fraile devoto y ornamentos sagrados, además de osarios con más de 40 cuerpos y restos óseos preservados en pequeñas cajas, estimándose que podrían sumar hasta un centenar.
Durante una restauración liderada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se descubrieron osarios con restos de hombres, mujeres y niños de distintos periodos, lo cual añade valor histórico a este sitio.
Las criptas resguardan los restos de personajes notables, como Fray José Sáenz de la Peña, guardián del convento hasta 1811, y el Padre Fray Antonio Boneta, un franciscano que sirvió en el templo por más de 20 años. También se encuentran los restos de fundadores del Convento de Capuchinas y miembros de la familia Rincón Gallardo, benefactores de la construcción del templo.
En 2024, las catacumbas del Templo de San Diego continúan siendo un espacio cargado de historia y devoción, preservando una arquitectura y tradiciones funerarias que datan del siglo XVII.











