Los burócratas de edad avanzada, temen jubilarse por la pensión de hambre que recibirán, a razón de la tercera o cuarta parte de sus percepciones, y con ello no cubren sus necesidades elementales.
“Los trabajadores de los tres niveles de Gobierno, pero principalmente de las dependencias estatales y municipales, están condenados a una vejez deplorable”, destacó la diputada Mayela Macías Alvarado.
Han dejado sus mejores años a la administración pública, a cambio de una pensión magra, de ahí que aunque estén en condiciones de hacerlo no quieren jubilarse, y hay trabajadores que mueren en la raya, cuando deberían gozar de tranquilidad en sus últimos años.
El problema radica en que el sueldo es muy pequeño, en relación al rubro de compensaciones y gratificaciones, y quienes esperan jubilarse con lo que ganan, se llevan un chasco en el ISSSSPEA, cuando les informan que sólo les darán “tres pesos” mensualmente.
“Eso los desalienta a retirarse y prefieren continuar trabajando, así sea “a rastras”, porque requieren de los ingresos que habitualmente obtienen, máxime los trabajadores de categorías más bajas”, agregó.
La integrante de la Comisión de Servidores Públicos del Congreso, destacó que este grave problema, debe resolverse gradualmente, porque no es justo que los gobiernos pasado y en turno, por ahorrarse unos pesos en el pago de cuotas del ISSSSPEA, no manejen el salario integrado.
Hay burócratas con más de 70 años de edad, que siguen “en la talacha”, porque no les queda de otra y el que opta por jubilarse a los años de servicio que le corresponden, no puede obtener otro trabajo, porque su pensión se “congela”, por lo que no pueden obtener recursos extras para complementar la raquítica pensión.
Por tanto, la mayoría de los burócratas, son exprimidos en el servicio público, y a sus jefes no les importan las penurias que pasarán de viejos, registrándolos con el sueldo base mínimo de cotización.
Finalmente, aseguró que se analiza este grave problema, para plantear alternativas de solución.