Jesús Eduardo Martín Jáuregui

(Claudia Scx@#%&aum y el dedo en la boca. Al ser cuestionada por el incremento de tarifas de Uber, Didi, etc., dijo que no era asunto de gobierno que era cosa de administración, y que, se derivaba de un aprovechamiento. Lo que no dijo es que los aprovechamientos son contribuciones y que en este caso les está cobrando una especie de renta por usar las vías públicas, lo que repercute directamente en el cobro del servicio. A ese paso al rato se le cobrará a los taxis, al transporte público y en un descuido a todos los usuarios de vehículos.)

«Mira Bartola, ai’ te dejo esos dos pesos, pagas la renta, el teléfono y la luz…» canción popular.

El Instituto Nacional Electoral, en una decisión dividida, seis votos contra cinco, acordaron retrasar la fecha prevista para la consulta sobre la revocación de mandato. Desde luego el presidente se mostró inconforme y sostuvo que el INE pretende boicotear la consulta y, además, dio el remedio y el trapito: «Si no lo hace el instituto lo pueden hacer los ciudadanos, se organizan, consiguen mesas, consiguen boletas y ya está, se hace la consulta». Naturalmente como en este país lo que hace la mano hace la otra, los corifeos presidenciales se apresuraron a atacar al INE: tiene mucho presupuesto, ganan mucho, son fifís, son enemigos de la 4T, son reos de violar la constitución, etc., creo que sólo faltó acusarlos de traición a la patria, pero en un chico rato lo harán.

El asunto va mucho más allá de un mero capricho, sea de López Obrador o de Córdoba-Murayama. Involucra toda una concepción de una forma de organización político-jurídica y desde luego forma de gobierno en la práctica. Cómo alguna vez dijera el extraordinario caricaturista Abel Quezada, el chiste de la democracia en México es que parezca pero que no lo sea. La figura de revocación del mandato que por decisión presidencial se incorporó a la Constitución de la República y que algunos lacayos se apresuraron también a aplicar en sus estados modificando las respectivas constituciones.

En teoría parece muy bonito y se concibe como un ejercicio de democracia participativa, entendiendo ésta como la creación y aplicación de mecanismos que permitan la participación ciudadana en la toma de decisiones gubernativas, más allá del ejercicio del sufragio. Desde luego que para que estos métodos operen se requiere contar con una madurez cívica que está muy lejana de la que tenemos. En la famosísima entrevista del presidente Porfirio Díaz con el periodista James Creelman, aquel manifestó que México no estaba preparado para la democracia, naturalmente los liberales pusieron el grito en el cielo pero la historia le vino a dar la razón a Don Porfirio, tuvieron que pasar casi ochenta años antes de que los gobiernos revolucionarios permitieran la alternancia y, todavía, me atrevo a decir no tenemos una normalidad democrática.

Los problemas teóricos son serios y los prácticos aún más, pensemos en el caso particular de AMLO, si bien su legitimidad es dudosa porque no alcanzó una votación superior a la mitad del electorado, tuvo en números redondos treinta millones de votos, sin embargo en los términos en que quedó la ley bastará que un número de electores poco mayor al 10% de los treinta millones, para que se pueda someter a referéndum su gobierno, con las consecuencias que podrían ir desde levísimas hasta gravísimas. Una cantidad mínima de votantes puede poner en entredicho al gobierno en turno. Aspectos que no se tomaron en cuenta es que organizar un referéndum costaría tanto como hacer una elección y que en caso de que el resultado fuera el desconocimiento del presidente, habría que llevar a cabo una nueva elección. Todo ello con las graves afectaciones presupuestales y con las previsiblemente graves consecuencias políticas, que en términos generales no se presentan con la terminación normal de un periodo presidencial.

La revocación del mandatono es un procedimiento judicial en que se analice las decisiones y no comportamientos del presidente para fincarle responsabilidades, sino un procedimiento esencialmente político en que una parte de la población externará su opinión en cuanto al desempeño del presidente. No se analizarán acusaciones, no se desahogarán pruebas, no se considerarán propuestas contra resultados, será un juicio de emoción más que de razón. No es difícil imaginar los riesgos para la estabilidad democrática de un país, un procedimiento revocatorio mal pensado y mal diseñado, sólo por el prurito presidencial de hacer historia.

Desde luego la pregunta obligada sería ¿Existe algún mecanismo que permita terminar con el gobierno de un presidente perjuicioso antes de que termine su periodo? Desde luego que sí, aunque el fuero presidencial persiste, sólo es un requisito de procedibilidad para garantizar que el gobierno no se vea obstruido por denuncias banales, el presidente puede ser objeto de juicios por faltas y delitos graves y en casos extremos podría llegar al desafuero y la terminación de su mandato.

La revocación del mandato es un recurso que tiene un sentido y una finalidad: que los inconformes encuentren un mecanismo para cuestionar el desempeño del presidente y eventualmente separarlo de su cargo. Teóricamente parece no sólo razonable sino deseable, pero, ¿qué sucede en el caso mexicano en que la oposición está convencida de que la popularidad presidencial está fuera de duda y que por lo tanto no prosperaría la petición de revocación?

La malicia presidencial transformó la revocación en ratificación, por eso es irrelevante que no se realice con mínimos de seguridad y confiabilidad, por eso no importa si el INE la hace o la hace el pueblo. Será un capricho más, caro, inútil e impertinente. Por eso, Bartola, organiza la revocación con los dos pesos, de una forma o de otra, políticamente saldrá ganando el Peje.

(GOBERNANTE HABEMUS. Con un claro sentido posdemocrático y con una metodología digna de Morena, un puñado de personas determinaron el mecanismo que decidió la candidatura de Tere Jiménez a la gubernatura de Aguascalientes, es probable que para Toño Martín del Campo haya sido la última llamada, para Tere es un paso más en un desarrollo político constante y ascendente. No se ve en el panorama aguascalentense quién pueda oponérsele.)

 

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