Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Para contratar a docentes de nuevo ingreso en el servicio educativo, la Secretaría de Educación Pública invariablemente exige, como requisito, que los nuevos contratados cubran los perfiles requeridos para desempeñarse en el servicio de su adscripción. Ejemplo, para laborar en preescolar se requiere ser licenciada en educación preescolar; para primaria, licenciado en educación primaria; y para secundaria se requiere tener la especialidad que impartirá como docente: en Matemáticas, Español, Biología, Química, Historia…, o tener estudios afines a una de las asignaturas que se imparten en este nivel. Lo anterior nos parece muy bien, pues de esta forma se trata de asegurar la mejor enseñanza para los niños, los adolescentes y los jóvenes. Sin embargo, ya en el terreno de los hechos, las cosas son diferentes; toda vez que hay miles de docentes que no están ubicados en lo que se prepararon. (Las telesecundarias merecen análisis por separado)

Distintas disposiciones y necesidades del servicio hacen que miles de maestras y maestros sean ubicados en labores que no corresponden a su perfil profesional. Ejemplos, dado el escaso número de maestras y maestros en educación especial, las autoridades locales se ven en la necesidad de comisionar a licenciadas de preescolar, de primaria y hasta de secundaria, para atender la alta demanda de esta modalidad, sin tener los estudios requeridos.

En secundarias, cuando se fusionan dos o tres grupos en una escuela, hay maestras y maestros que se quedan con quince, doce u ocho horas sin poderlas cubrir frente a grupo; y con el fin de evitar su traslado a otras escuelas para cubrir esas horas sin grupo, prefieren quedarse en la misma escuela atendiendo otras materias que no son de su perfil. De este modo, un maestro de Matemáticas completa sus horas de nombramiento dando clases de Vida Saludable o Educación Socioemocional; una maestra de Biología cubre sus horas sobrantes impartiendo clases de Tutoría o Informática; y de igual forma están otras y otros maestros cubriendo clases fuera de su perfil profesional. Pocos son los que prefieren irse a otras escuelas sabiendo que tendrán problemas por el traslape de los horarios de clase y por las distancias que diario transitarán entre varias escuelas.

Los problemas mayúsculos, al respecto, los provocan las reformas de los programas de estudio. La penúltima reforma hizo desaparecer talleres o tecnologías, pero las plazas de base se quedaron con los maestros. De esta forma, el maestro de carpintería tuvo que atender Informática; la maestra de Corte y Confección atendió Danza; el maestro de Forja y Soldadura se ubicó en Teatro; la maestra de Taquimecanografía pasó a atender Historia de México; y, así, cada maestra y maestro de Tecnología tuvo que atender una asignatura que no es de su perfil. En la reforma que está por implantarse, próximamente, desaparecen todas las asignaturas; pero como no pueden desaparecer las plazas de las maestras y los maestros; entonces, unos se ubicarán en Lenguajes; otros en Saberes y Pensamiento Científico; o en Ética, Naturaleza y Sociedad; y, otros más, en Lo Humano y lo Comunitario. No dudamos que algunos estarán ubicados en un campo formativo afín a su perfil, pero otros estaremos sufriendo para entender el contenido y el enfoque del campo donde nos ubiquen, al no haber congruencia con nuestra formación profesional. Haremos todo lo que esté dentro de nuestra voluntad y capacidad para el mejor servicio de nuestros alumnos, mientras llega otra reforma.

Entendemos y aceptamos que será limitado el rendimiento académico de los que estamos fuera de nuestro perfil profesional; por eso hemos pedido y seguiremos insistiendo en una capacitación pertinente y necesaria (no en lo que sea) por el bien de muestra profesión, pero, sobre todo, por el bien de niños, adolescentes y jóvenes, bajo nuestra responsabilidad.

¡Participa con tu opinión!