Erase una vez una ciudad perdida en el desierto, la cual emitía llamados estruendosos cual sirena desquiciada que seducía implacablemente a las núbiles mentes de los mortales incapaces de resistirse a su fulgor y oropel…una nauseabunda metrópoli erigida en neón y luz multicolor con estandartes kitsch y banderas camp, un Disneylandia postapocalíptico surgido del averno complaciente de la masa disfuncional y mediáticamente narcotizada. ¿Qué cómo se llama tal reino? Pues Las Vegas, claro está. Un reino sin soberano, pero con muchos súbditos y caballeros ataviados con costosos trajes italianos, así como uno que otro juglar que relata el enloquecido devenir de tan apoteósico sitio y cuyas baladas son una crónica que hiere mortíferamente la sensibilidad de esta ruidosa bestia porque la muestran como tal, un leviatán de crédito plástico que devora y escupe caprichosamente. Hunter Thompson la vio directamente a los ojos y sobre ella escribió ¿El resultado?: “Miedo y Asco en las Vegas”, uno de los grandes roman á chef de la novela periodística, e irresistible carnada creativa para que el brillante cineasta inglés Terry Gilliam no la resistiera y la adaptara exitosamente a la pantalla grande en 1998, una cinta de la que se ha escuchado bastante, pero que en México se le negó el paso por la cartelera comercial, tal vez porque en ese entonces se padecía de una sequía aventurera que orillara a los distribuidores a arriesgarse con una obra tan valiente y, sin embargo, nunca es tarde para entregarse a tan apasionante y alucinógeno viaje de la mano de sus personaje principales: el Duke (interpretado delirantemente por Johnny Depp)-una suerte de alter ego del mismo Thompson, reportero de vocación, pero narrador disoluto por pura pasión- y el Dr. Gonzo (un irreconociblemente obeso Benicio del Toro) abogado samoano que se torna el fiel escudero/compañero/consigliere del Duke; todo mientras se embarcan a una travesía psicotrópica en Las Vegas, para cubrir y reportar sobre una importante carrera de motocicletas. Por supuesto, eso es sólo el pretexto anecdótico, ya que el relato nos brinda una serie de tropelías cometidas por los protagonistas para ofrecernos una retahíla de enloquecida filosofía sobre la condición humana, la sociología del juego, las relaciones interpersonales y el abuso de toda sustancia conocida por el hombre…y no es exageración, ya que tanto Duke como el buen Doc Gonzo son dos juegos de química ambulantes que ingieren, se inyectan y consumen todo tipo de hierba, pastilla, droga y alcohol que encuentran en su bien abastecida cajuela del Cadillac Rojo Furia, que bien podría ser una antropomorfización del estado anímico de ambos.
El director Gilliam pareciera que adopta la perspectiva etílica de sus personajes, todo el filme está narrado desde diversas perspectivas y con una gama de artificios antidiegéticos que semejan el neurótico estado narrativo en que fue escrito el texto original, apoyado en unas interpretaciones maniacas por parte de Depp y del Toro, quienes siempre permanecen en sintonía con la naturaleza de sus personajes y caracterizados de forma emblemática, ya que Duke jamás se quita su gorra de pescador (bueno, sólo un par de ocasiones para revelar su esférica testa calva) , su cigarrillo con filtro alargado y prominentes gafas oscuras, mientras que el Dr.Gonzo no se desprende de sus floreadas y antiestéticas camisas hawaianas, siempre desabotonadas, para mostrarnos alegre y despreocupadamente su abultado estómago.
Un ejercicio satírico que debe consumirse en ocasiones, al igual que las bebidas adictivas que consumen los personajes, en dosis mesuradas para no dejarse abrumar por el despiadado sentido del humor de Gilliam y la bizarra, pero creativa imaginería visual que define la plástica de la cinta; desde bares poblados por dinosaurios hasta un inminente ataque de murciélagos en la carretera de Nevada. Un filme que se percibe como la vacuna ideal ante el virus de la complacencia social sobre lo posmoderno, las modas, lo cool y la sosa metrosexualidad. O sea, que hay que verla, pero ya.
Nota: la cinta está disponible a la renta en la videoteca del C. C. Casa Jesús Terán
correo : corte-yqueda@hotmail.com <mailto:corte-yqueda@hotmail.com>
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