La lactancia materna no debe ser interrumpida, incluso si la madre está infectada de COVID-19, pues “no hay evidencia de la transmisión directa de la enfermedad del coronavirus de madre a hijo, aunque sí es necesario seguir medidas de seguridad, como uso de cubrebocas, lavado de manos y pecho, desinfección del área y evitar el contacto del bebé con personas ajenas”, afirmó la especialista en atención obstétrica, Ángeles Torres Lagunas.
Lo que sí se debe tomar en consideración es que, debido a la pandemia por COVID-19, no es conveniente que personas ajenas a los padres toquen o besen al bebé, por prevención, e insistió en que no se debe dejar de amamantarlo, toda vez que la leche materna es el principal alimento que se puede ofrecer, por sus nutrientes y aporte calórico requerido, además de los factores inmunológicos y la proteína taurina que contribuye al desarrollo neurológico y a evitar infecciones en el primer año de vida.
Durante una plática virtual a través de una plataforma, indicó que las mujeres embarazadas deben tener un seguimiento puntual en los hospitales para detectar sintomatologías como fiebre, dificultad respiratoria, cambio en los signos vitales o en la saturación de oxígeno; y si ya ocurrió el nacimiento del bebé, tener el cuidado para ambos.

CASOS POSITIVOS. En caso de que la mamá sea detectada con COVID y se encuentra en el hospital, lo recomendable es separarla, mantener al bebé en un cunero y orientar a la madre para que extraiga la leche, que será almacenada para alimentar a su hijo.